miércoles, 14 de octubre de 2015

Indíbil y Mandonio, Caudillos íberos

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Se distinguieron en la lucha por la independencia de sus reinos frente a la invasión de cartagineses y romanos, durante los años de la Segunda Guerra Púnica, 218-201 a. C..
Indíbil pertenecía a los ilergetes, pueblo ibérico establecido entre los Pirineos, el Ebro, el Segre y el Gállego, en torno a su capital, Ilerda la actual Lérida o Lleida.
Mandonio, pertenecía al pueblo ausetano, establecido en torno a Ausa, la actual Vic.
Ambos lucharon como aliados de los cartagineses contra los romanos, cuando Roma atacó la península Ibérica para contrarrestar el avance de Aníbal en Italia; Indíbil participó con Asdrúbal en la batalla contra Publio Escipión. Pero, mientras Asdrúbal Barca preparaba una nueva campaña contra Italia, Publio Cornelio Escipión convenció a Indíbil y Mandonio de que los cartagineses les habían traicionado y los atrajo al bando romano; ilergetes y ausetanos colaboraron con los romanos en las campañas que les llevaron a arrebatar la península Ibérica a los cartagineses.
Pronto descubrirían que los romanos no habían venido para devolverles su independencia, sino para someterles a su dominio.

La salida de Escipión a África dio alas de nuevo a la terquedad del régulo ilergete. De nuevo se alzaron los descontentos contra Roma, y de nuevo fueron derrotados.
El manto de Lug no le cubrió en aquella ocasión a Indíbil que cayó en combate y Mandonio fue entregado a los romanos como parte de la rendición incondicional, muriendo ejecutado poco después.

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Así fue la muerte de Indíbil según Tito Livio:
Una vez que cayeron acribillados por los dardos los que peleaban en torno al rey, que se mantenía en pie medio muerto y después quedó clavado al suelo por una jabalina.

sábado, 3 de octubre de 2015

La batalla de Somme



La batalla de Somme pasara a la historia por ser una de las mas crueles y sangrientas, sonaron los silbatos y 150mil hombres se lanzaron a una muerte, en perfecta formacion salian de las trincheras y caian a los pocos metros, se dice que los soldados alemanes se sentian como criminales ..era el tiro al blanco en una feria, algunos lloraban mientras disparaban durante horas y horas, llegando incluso a colocarse los oficiales detras de ellos y amenazarlos con el tiro en la nuca si dejaban de disparar, era la guerra ¡¡¡sería la más sanguinaria y mortífera de todas las acaecidas durante la Gran Guerra.

 


 La zona del valle del río Somme, en realidad había surgido entre los planes aliados durante 1915, pues representaría el punto de ataque del frente occidental en una multi-ofensiva desde todos los frentes que acabe con alemanes y austro-húngaros de una vez por todas.


 


No en vano la batalla de Somme, es la batalla más dura en la historia del Ejército Británico. Semanas antes de aquel 1 de julio, los aliados dispararon incontables ráfagas de obuses y granadas sobre la zona. Por debajo de las trincheras alemanas se había cavado inclusive muchas galerías y túneles, colocando hasta 20 toneladas de dinamita lo que ocasionaría serios problemas a los germanos. A las 7:20 del 1 de julio de 1916, 13 divisiones británicas se lanzan desde el norte del Somme, y otras seis divisiones francesas desde la parte sur del río. Los alemanes, a pesar del daño sufrido por artillería y detonaciones, eran aún fuertes, y así dio inicio la batalla. Desde el norte y centro los aliados no avanzaron mucho y sufrieron amargas pérdidas, al sur del río tuvieron algo más de éxito. No obstante, el primer día casi 20 mil británicos murieron, casi 36 mil resultaron heridos y otros 2152 desaparecieron. Todo de un total de casi 60 mil soldados. Los alemanes perdieron, pero mucho menos por hallarse en posición defensiva por supuesto.


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 A las 22 horas luego de un día casi desastroso, se da la orden a los aliados de retomar los combates, esto más que todo se debió a la falta de comunicaciones entre los anglo-franceses y sus respectivas tropas, pues nadie sabía cual era la situación real. Por ello no hubo ataque hasta el 3 de julio, tiempo valioso para los alemanes quienes se percataron de las brechas en su frente y las aseguraron. A continuación, las dos semanas siguientes fueron de batallas ligeras, con crecientes bajas aliadas, hasta Joffre y Foch se pusieron de acuerdo para lanzar una ofensiva final. A partir del 19 de julio empezó la organización de las tropas alemanas, en total hasta la fecha llegaron 14 divisiones de refuerzo, y en agosto sumaban ya 35 divisiones en el frente.



 

 

Los alemanes empezaron el 23 de septiembre, bajo órdenes insistentes de Luddendorf y Hindenburg, la llamada línea, valga la redundancia, Hindenburg, en los momentos en los que las luchas en los bosques de Bazentin eran muy intensas. Los bosques de Guillemont y Ginchy estaban ocupados por alemanes y seguían siendo obstáculos para los aliados, y así el intento de tomar el primero mencionado, el 8 de agosto fue un fracaso. Finalmente el 3 de septiembre cayó, y Ginchy le siguió seis días después. Esto hizo que el frente se estabilice y se cree una línea recta desde Mouquet a Combles al suroeste. Eso sí, a un alto precio, hasta el momento unos 82 mil soldados por unos 900 metros.

 

 Se intentó romper definitivamente el frente alemán el 15 de septiembre con una nueva ofensiva, en total 11 divisiones y 4 destacamentos británicos. En esta semi-batalla, los alemanes se vieron sorprendidos por los tanques, un invento nuevo e intimidante, pero nada pudieron hacer, pues la artillería pronto los acabó, y muchos tuvieron fallas…aunque el retroceso alemán siguió siendo una realidad y entre el 18 y el 25 de septiembre cayeron poblaciones como las de Gueudecourt, Morval, y otras. 

Al día siguiente se lanzó un ataque sobre la fortaleza alemana de Thiepval que dio origen a una batalla del mismo nombre. Luego acaeció otra semi batalla: la de los altos de Ancre, desde el 1 de octubre al 11 de noviembre. No se produjo avances ni ruptura del frente, pero si un incremento inaudito de bajas.
 

Al final la batalla no resultó en grandes resultados para ningún bando, lo que es más, no se logró una gran penetración en el frente. Sin embargo, a diferencia de los aliados, los alemanes no pudieron reparar sus pérdidas ni materiales ni de hombres y fue el inicio de su declive. En aquella zona de combate perdieron la vida 485 mil aliados, y 630 mil alemanes, un cementerio absoluto lo cual le da a Somme la categoría de batalla antológica, no tanto por su importancia castrense, sino por la mortandad y la violencia que en ella acaeció.


martes, 2 de junio de 2015

El Espíritu de las Termópilas

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Leonidas queria soldados que tuviesen hijos, por lo que ninguna familia sería destruida por completo. 

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Los helenos se reunieron en una antigua muralla construida por los Thessalianos, que sirvió para mantener a los persas a raya: Si los persas querían pasar por el paso de las Termópilas, que iban a tener que escalar una pared primero !

La noche antes de la batalla, un cónsul persa bajo una bandera de tregua visitó a Leonidas y recomendó que se rindiera a sus fuerzas, Leonidas se negó rápidamente, el cónsul continuó: Reconsiderar, como veremos disparar tantas flechas a que se borre el sol.

Otra espartano, llamado Dienices,  respondió con calma: 
Tanto mejor Nosotros lucharemos en la sombra. Leonidas sabía que sólo había una moneda que podría comprar la libertad de los estados helénicos, y que iba a ser de sangre de soldados helénicos.

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Los persas atacaron, pero fueron rechazados, se dice, tres veces; se registra que Jerjes saltó de su trono tres veces en la desesperación al ver a sus tropas huir. 
Sin embargo, un traidor Helénico llamado Efialtes se deslizó en el campamento persa y se ofreció, por una gran suma de dinero, mostrar un puerto de montaña que permita a los persas atacar a las fuerzas helénicas en dos frentes.

Por la mañana, después de una breve reunión del consejo de guerra, se decidió que las Termópilas seria un puesto avanzado indefendible pero, a pesar de que era aún aceptable en la tradición espartana abandonar un puesto que era indefendible, se negó. había decidido que él y sus espartanos moriría, lo único que quedaba era 300 espartanos, 700 tespios que dijeron que habia que luchar hasta el final, y 400 tebanos. Esa noche, Leonidas dijo a sus tropas durante su última comida: 
¡Esta noche, vamos a cenar con Plutón, esta es nuestra última comida antes de que nos deleitamos con los muertos!

Sin miedo, y sin esperar a ser atacado, él y su pequeña fuerza de 1400 pasó a la ofensiva. Tespios luchado con vigor; los tebanos lucharon por sus vidas. 
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Antes de su colapso final, los espartanos y los tespios se dirigieron a una pequeña loma dentro de la pared, y allí hicieron su última resistencia; el coraje mostrado por los tebanos se entregarón a los persas, todos fueron marcados como desertores de poca confianza.



El historiador griego Herodoto registra los momentos finales de la batalla:

... La pequeña banda de desesperados se puso al lado del otro en la colina que siguen luchando hasta el final, algunos con espadas, dagas, incluso con sus manos y dientes, hasta que ni un hombre viviente permaneció entre ellos cuando el sol se puso. Sólo había un montón de muertos, con las armas sin soltar, veinte mil persas habían muerto antes a manos de ese pequeño número de hombres!

Después de la batalla, Jerjes preguntó a Demarato si había muchos más en Esparta como esos 300. Se le dijo que había 8.000 más como ellos. Jerjes con esta respuesta, y ordenó más refuerzos.


lunes, 27 de abril de 2015

La batalla de Jemmingen

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Nunca te enfrentes a los Tercios españoles a menos que estés absolutamente seguro de que vas a vencer. Esta es la lección que, a base de sangre, tuvo que aprender el general protestante Luis de Nassaucuando, el 21 de julio de 1568, su poderoso ejército de 12.000 soldados fue arrollado por apenas 2.000 españoles en la ciudad de Gemmingen (a unas jornadas de los actuales Países Bajos). Aquel día -en plena «Guerra de los ochenta años»- este pequeño contingente hispano esperaba los refuerzos de su general -el Duque de Alba- para poder asaltar las posiciones enemigas pero, al ver que el oficial no les mandaba más hombres, decidieron cargar con más gónadas que cabeza contra sus enemigos holandeses y, para asombro de todos, les pusieron en huida.

Corría el año 1556 cuando Carlos I (V de los alemanes) decidió que el peso de la corona era demasiado para sus casi 60 años de edad y, apartándose de la vida pública, legó el gobierno de España y de los estados que hoy en día ocupan los Países Bajos a su hijo Felipe II. Esta jubilación anticipada no provocó una sonrisa en Flandes, donde se les torció la mirada al saber que el nuevo monarca no había pisado nunca antes la región flamenca y se había criado en la Península.
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Tampoco ayudó demasiado a mantener las espadas en sus fundas el protestantismo, una nueva religión creada por Martín Lutero que caló muy hondo en sus inicios en Flandes. Con todos estos ingredientes en el caldero, no hubo que esperar mucho hasta que las regiones de los Países Bajos se aliaron contra el joven Felipe e iniciaron la conocida como«Guerra de los 80 años».

Sin embargo, el monarca no estaba dispuesto a dejar escapar aquellas tierras, por lo que decidió «apaciguar» de la forma que mejor sabía la rebelión: a base de pica, fuego y bofetadas. Para ello, envió a las fincas insurrectas a Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel -más conocido en las páginas de la Historia de España como el Gran Duque de Alba-, con un buen número de Tercios hispanos dispuestos a aplicar un correctivo a los amotinados. Lo que no sabían, en cambio, es que aquella guerra les iba a costar unos ducados que dejarían casi vacías las arcas del Imperio.
Llega el terror de los flamencos

El Duque de Alba, que llegó a Bruselas en agosto de 1567 al mando de 10.500 hombres, no tardó en alborotar los Países Bajos. Para empezar, se hizo cargo del gobierno de la zona y ordenó crear el «Tribunal de los Tumultos» con la finalidad de escarmentar (ajusticiar, más bien) a aquellos que hubieran osado levantarse en armas contra su rey. De él ha prevalecido, incluso, la idea de que no solía perderse las ejecuciones públicas. Fuera como fuese, lo cierto es que su aparición convulsionó a los rebeldes.
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Tras varias ejecuciones por aquí y escarmientos por allá, el Duque de Alba pudo, ya en 1568, dedicarse a aquello que más le gustaba: darse de mandobles contra el enemigo. «Terminadas las ejecuciones (…) pudo dirigir personalmente la guerra. El 25 de junio partió el duque (…) camino de Malinas (a 25 km de Bruselas). Una anécdota que tuvo lugar en este trayecto da idea de la férrea disciplina que imponía el de Alba en sus tropas: “y aquel día diciendo en el camino un sargento a un soldado (…) aventajado que se apartase del escuadrón o le siguiese, le respondió el soldado (…) no quererlo hacer (…), desorden que fue ocasión de prenderle y dar aviso de ello al duque (…) que mandó que lo ajusticiasen y pusiesen el cuerpo sobre un carretón (…) por donde había de pasar el Tercio, con un escrito que dijese: por desobediencia a los oficiales”», señala Juan Giménez Martín en su obra «Tercios de Flandes».

TIZIANO
Gran Duque de Alba

Al frente de los Tercios hispanos, el de Alba avanzó hasta Groninga, una ciudad ubicada al norte de los Países Bajos que estaba siendo asediada por un ejército de más de 10.000 rebeldes al mando de Luis de Nassau (un molesto líder flamenco que ya había conseguido inflingir días antes una severa derrota a los defensores). Sable en alto, el oficial español hizo su entrada en el territorio el 15 de julio dispuesto a arremeter a base de pica y arcabuz contra el campamento enemigo. No obstante, parece que el insurrecto no estaba muy por la labor de presentar batalla y decidió marcharse a todo correr con la lanza entre las piernas. Y es que, la visión de un contingente español preparado para combatir nunca es plato de buen gusto.
La defensa, en Gemmingen

Conocedor de que Nassau huía a todo galope a través del norte de los actuales Países Bajos con un considerable número de tropas, el de Alba se dispuso a jugar a un cruel «corre, que te pillo» e inició la persecución de su enemigo con la intención de terminar de un sablazo, arcabuzazo (o lo que se terciara) con aquel molesto contingente. Por su parte, y a sabiendas de que la retirada solo retrasaría una contienda inevitable, el protestante decidió que, en último término, plantaría batalla a los españoles, pero en una posición que le fuera ventajosa.

Al auspicio del agua se posicionaron los 12.000 protestantesPor ello dispuso que, en el caso de que los españoles atacaran, trataría de darles de arcabuzazos en Gemmingen, una ciudad que, al estar ubicada entre dos ríos contenidos por sendas presas, se convertía en una posición fácilmente defendible. Al auspicio del agua se posicionaron los 12.000 hombres del ejército de Nassau (aproximadamente 10.000 infantes, 2.000 jinetes y casi una veintena de cañones) dispuestos a vender caras sus vidas.

El Duque de Alba, por su parte, tuvo ante sí Gemmingen el 21 de julio de 1568. A sus órdenes contaba con un número de tropas algo inferior al de los holandeses. Sin embargo, el buen hacer de las tropas hispanas en batalla ya era bien conocido y, a su vez, el ejército del noble español contaba con Tercios tan afamados y destacables como el Tercio de Lombardía (dirigido por Juan de Londoño), el de Sicilia (a las órdenes de Julián Romero) y capitanes como Toledo, Henríquez y Hernando de Añasco.
Con las esclusas abiertas de par en par

En las primeras horas del 21 de julio, el de Alba envió varias patrullas en dirección a la ciudad con el objetivo de explorar el terreno. Horas más tarde, cuando las avanzadillas volvieron, la situación no podía ser más dramática. Y es que, después de divisar la llegada de los católicos, el protestante había ordenado inundar los canales del río Ems para evitar el avance del duque hispano. «Luis de Nassau se encontraba en una posición muy favorable, protegida por canales (…). Para entorpecer el avance español, los holandeses abrieron las esclusas», destacan Fernando Martínez Laínez y José María Sánchez de Toca en su obra «Tercios de España. La infantería legendaria».


Luis de Nassau

Momentos después de conocer la noticia, casi2.000 de nuestros infantes iniciaron una carrera desesperada contra el tiempo para evitar que el río fuese inundado y no hubiera forma de cruzarlo. Sin embargo, la infantería se movía tan despacio que varios jinetes españoles tomaron la siguiente determinación:cabalgarían solos y lucharían contra todo holandés que se interpusiera en su camino para evitar la apertura de las esclusas. «Una oportuna carga de una treintena de hombres a caballo del duque les forzó (a los holandeses) a retirarse de la esclusa antes de que hubiera entrado demasiada agua», explica Martín.

Aunque el ataque impidió que los canales del Ems se inundaran en su totalidad, los soldados no pudieron evitar que una buena cantidad de agua saliera de las presas. De hecho, la infantería que les seguía tuvo que continuar su avance con barro hasta la rodilla. Con todo, lo peor llamó a la puerta minutos después cuando aquellas tres decenas de jinetes vieron aparecer en la lejanía nada menos que 4.000 soldados enemigos quienes, arcabuz al hombro, habían sido enviados por Nassau para recuperar la esclusa.
Una defensa heroica

La situación se planteaba difícil para los treinta jinetes españoles pues, si se retiraban, los protestantes tomarían la presa y dejarían caer miles de litros de agua sobre el ejército hispano que venía en camino. Por el contrario, si mantenían la posición, estaban condenados a una muerte segura bajo las miles de bolas metálicas lanzadas por los hombres de Nassau. Para ellos la decisión fue sencilla: se atrincheraron, prepararon sus armas, y se dispusieron a resistir hasta que Dios quisiera por el Rey, el Duque, y, sobre todo, por sus compañeros.

«Haciéndose fuertes en el puente y apeándose en él los capitanes Marcos de Toledo, don Diego Enríquez, don Hernando de Añasco, ocho caballeros que allí se hallaron y quince arcabuceros a caballo de la compañía de Montero, lo defendieron más de media hora bien arriesgadamente peleando con los enemigos, que cargaron todo aquel tiempo con terrible furia e ímpetu disparando tan gran golpe de acabucería sobre ellos que la mayor seguridad que se tuvo de no recibir mucho daño fue la de ser tan pocos los que defendían el paso, porque los golpes de las balas se sentían batir apresuradamente en dos casas que había a nuestras espaldas», explica Bernardino de Mendoza, cronista de la época, en su obra «Comentarios de las Guerras de los países Bajos».
El perfecto cebo

Tras media hora de heroico combate, la treintena de jinetes –extenuados por el esfuerzo- recibieron el apoyo de los dos mil infantes de los Tercios de Londoño y Romero que, junto a ellos, habían partido para evitar la apertura de las esclusas. Podrían parecer pocos hombres, pero si menos de tres decenas de hispanos habían conseguido detener a cuatro mil protestantes, qué no podría hacer aquel número de militares. Tras un duro combate los protestantes no pudieron hacer otra cosa quedar media vuelta e iniciar la retirada seguidos de cerca por los cristianos.

Pero la persecución, para su desgracia, les llevó hasta el centro de las líneas protestantes –posición hacia la que huían los holandeses-. Fue entonces cuando la alegría se trasformó en desesperación, pues todo el peso de la artillería y la arcabucería de Nassau cayó sobre ellos. Desprevenidos, no pudieron más que protegerse y enviar un correo para solicitar refuerzos al Duque de Alba de forma urgente. «Aguantaron su posición, pero por tres veces enviaron mensajeros al duque, que con el grueso del ejército venía por otro camino, pidiendo que les enviara piqueros para pode resistir un posible ataque enemigo, cuando se decidiera a atacarlos», señala en autor hispano en su obra.

El Duque de Alba usó a sus hombres de cebo para vencerNo obstante, el plan del Duque de Alba era bien diferente. Concretamente, el oficial español pretendía que aquellos hombres mantuvieran la posición y obligaran al ejército protestante a atacarles. En ese momento, él cargaría contra el flanco desprotegido de sus enemigos para asestarles el golpe definitivo. Es decir, harían las veces de cebo ante Nassau.

Curiosamente, este improvisado plan del general hispano surtió efecto y, finalmente, los protestantes se decidieron a atacar. «El ejército holandés, compuesto en su mayor parte de mercenarios alemanes, creyendo fácil batir a los Tercios de Londoño y Romero, cayó en la trampa y adelantó sus líneas», señalan los autores españoles en «Tercios de España. La infantería legendaria».

Lo que no habían tenido en cuenta los herejes es que no se enfrentaban a cualquier ejército europeo, sino que se se jugaban las judías contra los Tercios españoles. Así pues, los mil arcabuceros formaron una extensa línea y demostraron por qué eran temidos en medio mundo. Un ruido ensordecedor se trasmitió a kilómetros de aquellas tierras cuando los hispanos abrieron fuego sobre los protestantes que corrían fervorosamente para pasarles a cuchillo.

Tres disparos por barba fueron suficientes para que el miedo inundara los corazones de los soldados de Nassau que, desesperados, detuvieron drásticamente su avance y trataron de volver a sus posiciones defensivas. Pero ya era tarde, pues, al carecer de formación debido a la carga fallida, Nassau no pudo hacer frente a los hombres que, con más gónadas que cabeza, le asaltaban. A su vez, la situación terminó de recrudecerse cuando el Duque de Alba, al fin, hizo su aparición al mando de la caballería y cargó contra el maltrecho flanco del protestante. Fue una masacre.
Contando los muertos
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Al final del día, la victoria se había decantado del lado español de forma clara. Dicen que la victoria fue tal que, leguas abajo podía adivinarse quienes habían resultado vencedores por la cantidad de sombreros alemanes que flotaban en el río. Más de 6.000 fueron los cadáveres entre ahogados y muertos a manos de los españoles. Escapó a los españoles, sin embargo, Luis de Nassau, el cual se cambió de traje para no ser reconocido y huyó a nado por el río. La victoria fue tan sonada que hubo procesiones públicas en Roma durante tres días para celebrarla.

martes, 7 de abril de 2015

El cautiverio en Babilonia

Lo que la máquina sionista de distorsión de los hechos dirá a los niños en sus libros de Historia es completamente diferente, la versión sionista describe a Nabucodonosor como planificando toda su campaña con sólo un enemigo y objetivo en mente: los israelitas. 

Para salvaguardar los intereses babilónicos, Nabucodonosor, 605–562 a.C., el rey caldeo en el Imperio neo-babilónico, decidió cambiar el curso. En vez de sólo aplastar a las tribus árabes por su frecuente rebelión, que demostró ser ineficaz, él vio que la respuesta al recurrente dolor de cabeza árabe era la transferencia de masas.


Nabucodonosor poco después de su ascenso al poder desencadenó una de las incursiones militares más grandes de la historia de la antigua Arabia. El objetivo de la incursión era aplastar la rebelión árabe y la transferencia / deportación de todas las tribus involucradas en el ataque de la Ruta de las Caravanas a territorios controlados por los babilónicos. Pero los oscurantistas israelitas vieron la devastadora campaña de Nabucodonosor como un castigo divino, ya que ellos habían abandonado a Yahvé y habían asesinado a muchos de sus profetas.
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Una vez más este punto tiene que ser clarificado. El rey Nabucodonosor no apuntó a los israelitas en específico como a usted le dirán los distorsionados libros de Historia y la Biblia hebrea, pero él sitió y capturó muchas fortalezas tribales árabes. La tribu israelita y su Dar es-Salam la Jerusalén yemení sólo resultó ser una de ellas como lo han documentado historiadores clásicos.


Después del sitio y captura, todas las tribus árabes incluída la de los israelitas fueron deportadas en masa a Babilonia, donde ellas fueron mantenidas hasta 539 a.C.


Después de la caída de Babilonia ante el rey persa Ciro el Grande en 539 a.C., a todas las tribus árabes desterradas y no sólo a los israelitas se les concedió un perdón y quedaron libres para retornar a su patria en la antigua Arabia del Oeste y del Sur.
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Una vez más tenemos que hacer una pausa aquí por un momento, ya que este punto tiene que ser reiterado. Las incursiones militares de Nabucodonosor estaban orientadas contra todas las tribus árabes que tenían que ser castigadas por sus frecuentes ataques y saqueos del comercio de las caravanas.

En otras palabras, Nabucodonsor no intentó atacar exclusivamente a los israelitas, sitiar su DarSalam (Jerusalén), matar a su líder/rey (Jehoiakim) y destruír su templo; más bien él emprendió una guerra absoluta contra todos los árabes en las regiones del Sur y occidentales de la Península.


Nabucodonosor atacó todas las fortalezas árabes en Arabia del Sur y occidental y también en Yemen del Norte, y después de años de batallas y bloqueos él retornó a Babilonia con multitudes de tribus cautivas árabes, los israelitas resultaron ser sólo una de ellas.

Los israelitas fueron capturados como transgresores de la ley por su continua piratería y saqueo, no debido a su fe, y vieron su ciudad y su templo destruídos como daño colateral en una incursión babilónica orientada a aplastar la rebelión de los árabes.
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Pero la verdad es que Nabucodonosor bien pudo haber oído nunca hablar de los israelitas o de su culto antes de que él emprendiera sus incursiones militares. La tribu israelita, en efecto, no era la más grande, ni la tribu con más relaciones en la antigua Arabia. De hecho, la tribu Adnan de Arabia occidental era el adversario clave a tener en cuenta en la incursión de Nabucodonosor.

El punto que estamos tratando de clarificar es que los israelitas fueron llevados en cautiverio a Babilonia, desde Yemen del Norte, no desde Palestina, junto con muchas otras tribus, por su rebelión y saqueo. Y adivine qué: el plan de Nabucodonosor funcionó.


Después del perdón de Ciro el Grande la mayor parte de las tribus árabes prefirieron seguir en Babilonia. Las únicas tribus que no pudieron asimilarse en la nueva cultura urbana de Babilonia fueron los israelitas. Obviamente el credo judío ha convertido a los israelitas en un grupo/secta antagonista duro de asimilar aquella misma actitud ha persistido con los judíos incondicionales hasta este día.
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Pero por otra parte el cautiverio en Babilonia dio a los israelitas la oportunidad de oro para descubrir la riqueza de la cultura y la mitología sumeria y babilónica. Sintiendo la inferioridad de su culto, los escribas israelitas se embarcaron en la redacción de un nuevo libro para su tribu.



En dicho libro, más tarde conocido como la Biblia hebrea, grandes cantidades de profundos mitos sumerios y babilónicos imitados fueron entrelazadas con las historias tribales y superficiales de las tribus israelitas. Adán y Eva, el Árbol del Conocimiento y el Diluvio de Noé no son sino antiguos mitos asirios y sumerios.
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De este modo, lo que estamos viendo aquí es la distorsionada versión israelita/judía de la historia del antiguo Cercano Oriente. En la versión falsa, los israelitas fueron perseguidos por el rey egipcio llamado "Faraón", otro fraude y atacados por el rey babilónico y tenidos en cautiverio por causa de su fe. Pero la verdad es que los israelitas nunca pusieron pie en Egipto, y su Cautiverio en Babilonia fue parte de un exilio más grande de tribus árabes.
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Por cuanto hemos estado concibiendo el mundo antiguo a través del falso prisma israelita, hemos sido engañados para creer que Moisés nació como un príncipe en Egipto, donde él creció y combatió a su rey Faraón y condujo a miles de esclavos israelitas desde el valle del Nilo una historia completamente falsa.


Además, el libro israelita siguió distorsionando la historia antigua de Babilonia y Asiria, donde ellos monopolizaron las incursiones de Nabucodonosor y la deportación de los árabes.

viernes, 3 de abril de 2015

Mitos y estereotipos vs la realidad histórica.

¿Es verdad que en 1917-1918, las fronteras ucranianas fueron formadas por la Ucrania Soviética, es decir, los bolcheviques?

El territorio del Estado ucraniano en el s. XX fue originalmente formado como el resultado de la actividad del Consejo Central (Rada Central, Marzo de 1917 – Abril de 1918) que creó la República Popular Ucraniana. La Rada y los bolcheviques, quienes aumentaron su poder en la ciudad de Petrogrado, no se apuraron en reconocerse entre ellos: Los bolcheviques definieron la Rada como “burguesa”, aunque clamando a expresar los derechos nacionales de los ucranianos; la Rada consideró a los bolcheviques como usurpadores, porque el poder en la nueva Rusia podría haber pertenecidos a la democracia socialista entera, no a un partido único. Sin embargo, cuando trataron de capturar a Ucrania y establecer su autoridad, el gobierno soviético ucraniano, específicamente las fronteras de las República Popular Ucraniana. Cubrieron las provincias con una predominantemente población ucraniana, la cual estaba basada en las estadísticas oficiales pre-revolucionarias.

Tras el derrocamiento del Zar, la Rada Central, organizada en Marzo de 1917, se volvió el núcleo del movimiento nacional ucraniano. Tuvo que identificar un criterio objetivo e incuestionable para las fronteras de Ucrania. Teniendo en cuenta que el hecho innegable en el s. XIX – a principios del s. XIX en ocurrió en Europa la formaciones de naciones-estado, así como de alguna manera del territorio contorneado de Ucrania en el Imperio Ruso (ver el artículo: “Después de la revolución de 1917, ¿dieron realmente los bolcheviques a Ucrania su actual sureste?”

siguiendo este criterio fue imposible. Por lo tanto, el Consejo Central había solucionado en términos generales, y la unidad básica administrativa por la asignación de Ucrania se volvió la provincia.

Durante el primer censo general del Imperio Ruso (1897), uno de los indicadores fue el idioma nativo (“Malorruso” / “Pequeñorruso”, o “Velikorruso” / “Granrruso”) el cual un criterio objetivo para determinar la composición nacional. Esto resultó que los ucranianos fueran la mayoría de la población en nueve provincias. Por otra parte, en las provincias ucranianas de Poltava, Kiev, Ekaterinoslav, Kharkiv, Podolsk, Kherson, Volyn y Chernihiv constituyeran la mayoría absoluta de la población (del 53.5% al 93.0%), y en la provincia de Tauris – lo relativo (42.2%). Según la declaración del Consejo General del 11 de Mayo de 1917, específicamente sin las fronteras de esas provincias tuvo que ser establecida “Ucrania”, y fue enfatizada que “la retirada de las partes no ucranianas de las provincias, y contrariamente, añadiendo a la región ucraniana las partes ucranianas de las provincias adyacentes – Kholm, Gordno, Minsk, Kursk, Voronoezh, la región de Kuban y etcétera, está siendo llevada a cabo por el Consejo Regional (Rada), en acuerdo con el Gobierno Provisional y la población de esas áreas. “ En Noviembre, este principio fue consagrado por la Tercera Universal de la Rada Central.
Por consiguiente, el criterio etnográfico has vuelto el mayor factor en determinar los bordes de Ucrania, pero fue limitado por la división administrativa que existía desde los tiempos del Imperio Ruso. Inmediatamente después del aumento del poder de los bolcheviques actualmente han acordado con este criterio, también. Esperando aumentar el poder en Ucrania en la segunda mitad de Noviembre, Stalin insistió específicamente que el Comité Regional de Kiev del PLSDR (Partido Laborista Social Democrático Ruso) debería ser el iniciador del Congreso Panucraniano de Sóviets, y los participantes deberían ser “los ciudadanos de Kiev, Odesa y Kharkiv, Ekaterinoslav y otros”, es decir, fue de todas las nueve provincias.



Un intento de aumentar el poder del Congreso Panucranuano de Sóviets que fue convocado en Kiev al inicio de Diciembre de 1917, falló. Entonces los bolcheviques tomaron otra vereda: los sustitutos pro-bolcheviques del Congreso Panucraniano fueron a Kharkiv y se unieron al Congreso Regional de la cuenca del Donetsk-Kryvi Rig que fue retenido en esta ciudad. Un nuevo congreso fue proclamado Panucranuano, entonces fue elegido por el Comité Ejecutivo de la República Popular (Soviética) Ucraniana. En el 17 de Diciembre (estilo viejo) de 1917, formó un gobierno – el Secretariado del Pueblo, el cual miró para unir “por la fuerza en contra del Consejo Central a los trabajadores en todas las áreas reclamadas por el Consejo Central.”

Fuente
http://rozum.info/news/2015-03-28-394

viernes, 20 de marzo de 2015

Paises Bajos españoles o una Iberia unida




Una característica notable de los árboles genealógicos reales represantados arriba, es el gran número de matrimonios que relacionaron Portugal con España o Castilla. Durante el corto período que transcurrió entre los años 1490 y 1526, hubo seis. Varios reyes intentaron o quisieron unir esas dos coronas, pero ninguno tuvo éxito hasta que Felipe II reclamó Portugal en el año 1580 como herencia de su madre tras las muertes de los dos últimos reyes lusitanos de la Casa de Avís, Sebastião hijo de João Manuel y Henrique.

Otro suceso de aquella misma época fue la anexión de los Países Bajos por España  que podemos describir como una tragedia innecesaria:

Fue innecesaria porque no habría ocurrido sin tres muertes en rápida sucesión en la familia real las del Príncipe Juan y de la Reina Isabel de Portugal hijos de los Reyes Católicos, seguidas del fallecimiento de Miguel el niño de Isabel y Manuel. Podemos añadir que la Princesa Margarita estaba embarazada cuando perdió a su marido Juan, pero su hijo nació muerto...

... Si hubiese sobrevivido cualquiera de ellos, tal persona habría heredado el trono español en lugar de Juana la Loca y su marido Felipe el Hermoso el soberano de los neerlandeses. También hubiese sido posible  algunas décadas antes  que Alfonso el segundo hijo de Juan II llegase a ser monarca, o en otras circunstancias hasta Juana la Beltraneja y su marido el Rey de Portugal.

... Además, recordemos "La Rebelión de las Comunidades" de los años 1520-22. A muchos municipios en el norte de España les molestaba tener un rey Carlos I que a la vez fuese el Emperador de Alemania, Flandes y los Países Bajos. Los rebeldes querían que la recluida Juana I asumiese el gobierno. Si hubiesen conseguido eso, ¿quién habría sucedido a Juana? ¿Una de sus hijas?
... Antes, su hijo menor, Fernando Ferdinand en alemán, había sido el heredero del trono español preferido de mucha gente - incluso del Rey Católico. En tal caso, Carlos habría guardado sus dominios Habsburgos; sin embargo, Carlos I consideró a su hermano como un rival en España, y le trasladó a Bruselas en el año 1518, declarándole Archiduque de Austria tres años después.

Fue trágica la herencia de los Países Bajos de la abuela paterna de Carlos I porque condujo a varias guerras debilitantes  no sólo contra los rebeldes holandeses, sino también contra Francia e Inglaterra. Por aquellos conflictos, España sufrió pérdidas considerables de recursos humanos y económicos.

De hecho, Carlos vaciló mucho sobre su decisión de legar los Países Bajos a su hijo Felipe: esa elección desoyó los deseos de su hermano Ferdinand en Viena.

Muchos años después, Felipe II intentó desembarazarse del problema nombrando a su hija, Isabel Clara Eugenia, como gobernadora y archiduquesa de los Países Bajos, junto con su marido Alberto el Piadoso un nieto de Ferdinand. Habría sido una nueva rama habsburga con su capital en Bruselas, una dinastía independiente - pero sus tres hijos perecieron cuando eran muy jovenes. Alberto murió sin descendencia en el año 1621 así, el gobierno de Felipe IV reasumió la responsabilidad sobre aquel territorio. La tregua con los rebeldes neerlandeses expiró en ese mismo año, y Madrid decidió después de mucho debate reanudar las hostilidades. El resultado fue desastroso.

Si no fuese por los numerosos reveses, España habría sido mucho más fuerte durante los siglos dieciséis y diecisiete, y probablemente hubiese mantenido el control de Portugal 
que quedó perdido en el año 1640; entre 1661 y 1665 los intentos de reconquistarlo fracasaron.

Aquí, es oportuno recordar que debía haber mucho talento y energía en España durante el siglo XVII, a juzgar por las producciones de varios escritores y pintores de primera calidad. En particular, podemos destacar a Miguel de Cervantes, a Calderón de la Barca, o a Diego Velázquez. 



Fue un accidente de la historia que Carlos I - y después, Felipe II y Felipe IV fuesen reyes de los Países Bajos además de España. Sin esa complicación, ¿seguramente Iberia se habría desarrollado de una manera muy diferente?

Con certeza, es posible pensar en otras "casualidades" que habrían cambiado el curso de los acontecimientos no sólo en España, sino en el mundo entero. Sin embargo, no se me ocurre ningún otro ejemplo con consecuencias tan drásticas.