domingo, 26 de junio de 2016

Bastet, diosa de los gatos

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La diosa Bastet fue primitivamente el ídolo totémico de la ciudad de Bubastis, un asentamiento en el Bajo Egipto, concretamente en el lado oriental del Delta del Río Nilo. En dicha ciudad, los egiptólogos han encontrado un vasto cementerio con cientos de gatos momificados, y en la época de los Tolomeos y del Imperio Romano de 300 a.C. a 300 d.C. se construían ataúdes especiales con forma de gato para enterrar a estos animalitos. 

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El historiador griego Heródoto, por su parte, documenta las grandes fiestas que en dicha ciudad se celebraban en su honor; y siglos más tarde, Diodoro mencionó que un romano fue limpiamente linchado por una multitud de egipcios, por haber asesinado involuntariamente a un gato. A pesar de ser la diosa local de Bubastis, en el período faraónico el culto de Bastet se difundió por todo Egipto, formando tres tríadas divinas, una con Ptah y Neferte, y otra con Sejmet y Ra. La enemiga de Bastet era Neith, una diosa guerrera, y esta enemistad, más que mitológica, era política, porque Neith era adorada en el otro lado de la desembocadura del Delta, en el lado occidental.

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Como es el caso de los otros dioses egipcios, Bastet tenía cuerpo de mujer y cabeza del animal, en este caso la gata. Y también como otros dioses egipcios, el culto a Bastet está plagado de imprecisiones, derivados de que a pesar del extraordinario conservadurismo de la civilización egipcia, su mitología no fue algo completamente estático, sino que mutó en el tiempo según el vaivén de la política y la sociedad, y con ellos, las creencias sobre Bastet.

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El éxito de Bastet se debe posiblemente a varios factores. No es el menor de ellos, el que los gatos hayan sido tan útiles para los egipcios, como guardianes de los graneros en contra de las plagas de ratones. Pero por otra parte, en su camino, Bastet parece haber asimilado los rasgos de la diosa leona, Sejmet; de este modo, en la época clásica, se presentaba a veces como una gata amable y gentil, pero también como una fiera leona. Los griegos la identificaron con Artemisa, la diosa cazadora y de los bosques.

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