miércoles, 8 de octubre de 2014

El Hombre que Puede Haber Tenido una Buena Idea





¿Por qué la Iglesia cristiana temprana estaba tan enamorada del Antiguo Testamento como para adoptarlo como escritura sagrada? Hubo un hombre que les advirtió contra ello.
¿Su misión? Refutar la ley judía y a los judaizantes dentro de la Iglesia.
Por Richard Edmondson..
Él era natural de Sínope, una ciudad predominantemente griega y un centro comercial importante en la orilla Sur del Mar Negro. Él vivió aproximadamente de 85 a 160 d.C., y durante su vida él fundó una iglesia que creció astronómicamente en prominencia, que tuvo una influencia poderosa en el desarrollo del cristianismo temprano, y que durante varios siglos terminaría por rivalizar con la Iglesia Católica. Su nombre era Marción. Y vale la pena reflexionar sobre cuán diferente el mundo sería hoy si la Iglesia Marcionita, en vez de la Iglesia Católica, hubiera prevalecido y se hubiera convertido en la corriente dominante del cristianismo. En primer lugar, podemos conjeturar casi sin duda que el Estado de Israel nunca hubiera sido fundado en 1948.


Marción, usted ve, estaba profundamente opuesto a los que él se refería como "judaizantes" en la temprana Iglesia cristiana, y abogaba por una Bibliacristiana totalmente carente de cualquier parte del Antiguo Testamento, consistiendo ésta únicamente en el Evangelio de Lucas y las cartas de Pablo. Con asombrosa presciencia, él parece haber comprendido instintivamente los escollos que esperaban a la nueva fe si debiera ésta tratar de reconciliar y contrabalancear al dios vengativo del Antiguo Testamento con el dios de amor y compasión enseñado por Cristo, escollos que en efecto lograron impulsar a la Iglesia varias veces durante los siglos pero que se hicieron tan manifiestamente notorios en la segunda mitad del siglo XX que hoy encontramos al cristianismo hundido en un mar de irrelevancia, inseguro incluso en cuanto a lo que sostiene, con gente abandonando la fe en tropel.


Y cuando usted realmente se detiene a pensar en ello, las contradicciones son tan obvias que ellas parecerían casi insuperables: el dios cristiano versusel dios judío; el dios de amor versus uno de ira y venganza; un dios cuyo amor por la Humanidad es universal versus un dios parcial y muy selectivo que favorece a un pueblo sobre todos los demás. Éstas son aberraciones que nosotros difícilmente cuestionamos hoy, pero tenemos que recordar que en el siglo II las cosas eran muy diferentes. No había tal cosa como una establecida ala "ortodoxa" del cristianismo. Lo que era "ortodoxo" y lo que era "heterodoxo" estaba todavía muy en el aire. Muchas personas no podían adoptar, ni lo harían, tales incongruencias en sus opiniones acerca de Dios, y ésta era la gente que afluía a las iglesias de Marción, por miles, y posiblemente por millones.



La erudición moderna acerca de la temprana época cristiana está corrompida hasta cierto punto por lo que se ha denominado como "erudición bíblica post-Holocausto". Esto se refleja en el hecho de que los académicos hoy tienen una tendencia a ver a Marción como un "anti-semita". Sin embargo, la opinión predominante de él sostenida por eruditos de los siglos XIX y comienzos del XX era completamente diferente. En este ensayo confiaré en lo principal en dos fuentes: Marcion: The Gospel of the Alien God, de Adolf von Harnack (1851-1930), y Lost Christianities: The Battles for Scriptures and the Faiths We Never Knew, de Bart D. Ehrman (1955).


Nacido en 1851, Harnack fue un erudito alemán, que enseñó en varias universidades, incluyendo la Universidad de Berlín. Su libro sobre Marción, publicado en 1920, permanece como un clásico hoy, y es incluso citado por Ehrman (quien no cita de él directamente sino que se refiere a ello en una nota a pie de página). Este último es un profesor de estudios religiosos en la Universidad de Carolina del Norte que ha escrito varios libros acerca del cristianismo y que es considerado como uno de los principales eruditos en elNuevo Testamento hoy. Ehrman no usa expresamente la palabra "anti-semita", pero él describe realmente a la Iglesia Marcionita como "anti-judía", y afirma que Marción mismo "parece haber odiado a los judíos y todo lo judío". Harnack, por su parte, en efecto reconoce que Marción emprendió una lucha de toda la vida contra los "pseudoapostoli et Judaici evangelizatores", pero esto fue porque la doctrina que ellos proponían, en opinión de Marción,"consideraba a la ley (judía) y al evangelio como una unidad, y de ese modo negaron la esencia del evangelio. Donde la separación era esencial, ¡ellos juntaron las cosas!".


Además, dice Harnack, Marción tomó "la obra y la lucha de Pablo", quien había "abolido la validez de la ley del Antiguo Testamento". Marción, por consiguiente, vio sólo en Cristo "la cara del Dios de la gracia", sabiéndose él mismo "inseparablemente ligado a este Dios de bondad y misericordia en fe y amor". Pero este dios de bondad tiene que ser repetidamente enfatizado, porque sin duda no era el dios del Antiguo Testamento: a aquel dios Marción lo rechazó completamente.



En este ensayo me concentraré no sólo en Marción, sus creencias, y la iglesia que él fundó, sino que también intentaré proporcionar un estudio comparativo del tratamiento que hacen de Marción los dos eruditos en cuestión, uno del pasado, otro del presente. Las Creencias Básicas de Marción: Dos Dioses



Para la mente occidental moderna, la idea de que pudieran existir dos dioses, a diferencia de sólo uno, y de que gran cantidad de personas realmente pudiera mantener y abrazar tal opinión, probablemente parece un poco extraña. Pero, nuevamente, así ocurrió en el tiempo del siglo II, cuando los griegos y los romanos adoraban a múltiples dioses, y la noción de dosdioses no era más difícil de aceptar entonces que lo sería hoy la idea deningún dios en absoluto. Por lo menos, éste es el aspecto más fundamental del sistema de creencias de Marción que usted tiene que entender: que había dos dioses impulsando y conformando los acontecimientos en un grado u otro. Uno era un dios punitivo, pequeño y cruel, que presidía sobre un mundo corrupto. Éste era el dios del Antiguo Testamento, aludido por los marcionitas como el "Dios Creador" (pero su "creación" era un mundo que estaba lejos de ser perfecto en la opinión de ellos). Al otro dios, Marción lo veía como un Redentor, un dios de amor, misericordia, verdad y compasión. Éste era el dios de Cristo. Marción se refirió a él como el "Dios Extraño" (Alien God), "extraño" en el sentido de que antes de la aparición de Cristo en la Tierra había sidodesconocido para la Humanidad.


Uno de los dichos de Jesús en que Marción parece especialmente haberse concentrado fue su enseñanza sobre los dos árboles y sus respectivos frutos. Harnack lo pone de esta manera:


«Cuando él (Jesús) habló de los dos árboles, el corrupto y el bueno, que son capaces de producir frutos sólo como son dados por su propia naturaleza, él puede estar aludiendo por lo tanto sólo a los dos grandes autores divinos, el dios del Antiguo Testamento, que crea solamente cosas malas y sin valor, y el Padre de Jesucristo, que produce exclusivamente lo que es bueno. Cuando él prohíbe la colocación de un nuevo remiendo en una ropa vieja y el poner el vino nuevo en odres viejos, él de este modo prohíbe estrictamente a su gente vincular de cualquier modo su predicación con la delAntiguo Testamento» (Harnack, Adolf, Marcion: The Gospel of the Alien God, Wipf & Stock Publishers, Oregon, 1990, p. 22). En otras palabras, el dios del Antiguo Testamento y el dios de Jesús no eran simplemente deidades separadas: ellas eran deidades que eran, al menos en un grado sustancial, antitéticas una de otra.



El otro gran esfuerzo literario de Marción no fue un trabajo de su propia composición sino más bien un canon de otras obras, aquellas que él consideraba como sagradas y divinamente inspiradas. Y aquí se tiene que mencionar que a Marción se le da el crédito de ser el primer cristiano en establecer un canon del Nuevo Testamento. Desde luego éste no fue el mismo canon que sería oficialmente adoptado más tarde por la Iglesia Católica; éste consistía únicamente en el Evangelio de Lucas y las cartas de Pablo. Pero es un testimonio de su influencia sobre el cristianismo temprano el que sus enemigos tomaran sus ideas y construyeran sobre ellas, y sí, Marción tuvorealmente enemigos. Él fue etiquetado muchísimo como un "hereje" por aquellos que conformaban lo que más tarde vino a ser el ala "ortodoxa" de la Iglesia.


Otra cosa sobre el canon de Marción que tiene que ser tenida muy presente: Marción rechazó totalmente la aseveración de que Cristo había venido de algún modo para dar cumplimiento a la ley y los profetas. Estas y otras afirmaciones similares encontradas en los Evangelios eran corrupciones, él creía, añadidas más tarde por los judaizantes dentro de la Iglesia. Igualmente, él pensaba que ciertos pasajes dentro de las cartas de Pablo habían sido sometidas probablemente a un tratamiento similar. Así, él no sólo se veía a sí mismo como un crítico sino también como un "restaurador", como Harnack lo describe. En otras palabras, su canon se convirtió en lo que casi se podría considerar en su conjunto como una nueva Biblia, que consistía en las cartas paulinas y un Evangelio de Lucas que habían sido sometidos a revisiones y enmiendas en las cuales Marción los presentaba en lo que él creía que eran, o debían haber sido, sus estados originales, algo aprovechado por sus críticos, que denunciaron sus correcciones como nada más que "adulteraciones". Para el público que iba a la Iglesia esto no pareció importar. Ellos se congregaron tras la bandera de Marción por multitudes, lo que provocó que sus críticos experimentaran posteriores ataques de apoplejía. El apologista cristiano temprano Justino Martir, un contemporáneo de Marción, se quejó de que las enseñanzas del hereje se estaban extendiendo entre"mucha gente de cada nación" (Primera Apología, 26) Un par de otras cosas tienen que ser dichas sobre las creencias básicas de Marción: primero, que él fue un docetista, lo que ha conducido a algunos eruditos a agruparlo con los gnósticos, algunos de los cuales en efecto se suscribieron realmente al docetismo. Entonces ¿qué es el docetismo? Es la opinión de que Cristo no tenía un cuerpo verdadero, material, y que él sóloparecía ser un humano. La carne humana, creada como lo fue por el Dios Creador, era intrínsecamente sucia, algo que hasta el Dios Creador mismo había llegado a reconocer, o como Harnack dice, "Incluso en la mente de su creador el hombre es una creación estropeada, un monstruo". Para Marción, esto no podía, de ningún modo, describir a Jesús.



La otra cosa que tiene que ser entendida es la devoción de Marción por el apóstol Pablo. Mientras Cristo en efecto escogió realmente a los doce discípulos originales, ellos habían fallado en entender su verdadero mensaje. ¿Por qué? En gran parte porque ellos eran seguidores del dios judío, un factor que obstaculizó su capacidad para comprender las verdaderas enseñanzas de Jesús. Con la resurrección, ellos finalmente parecieron haberlas entendido, y durante un tiempo en efecto parecieron puestas sobre un camino digno de confianza, pero con el tiempo la "identidad judía" de ellos (como podríamos referirnos a ella hoy) se reafirmó y comenzaron a ceder en cuestiones como la adhesión a la ley judía. Así, para que ellos no arruinaran las cosas completamente, tuvieron que llamar especialmente a Pablo. ¿Su misión? Refutar la ley judía y a los judaizantes dentro de la Iglesia.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Defensa de la Inquisicion

Ciertamente, Jesucristo era tolerante con los pecadores, pero mostró implacable severidad hacia los herejes de su tiempo, es decir, con los fariseos. Los supuestos horrores de la Inquisición generalmente encabezan la lista de argumentos de los enemigos de la Iglesia, la leyenda negra de la Inquisición ha impregnado nuestras mentes a tal punto, que hoy, la mayoría de los católicos es incapaz de defender esta época de la historia de la Iglesia, no obstante, los estudios históricos más serios han reconocido que la Inquisición era un tribunal honesto, el cual buscó convertir a los herejes más que castigarlos; condenó a relativamente pocas personas a la hoguera y sólo empleaba la tortura en casos excepcionales. En el mejor de los casos, estos católicos la justifican invocando peores barbaridades que suceden en nuestra “iluminada” época, pero es más frecuente que muchos se unan al coro de anticlericales. Sin embargo, los santos quienes vivieron en la época de la Inquisición nunca la criticaron, excepto para quejarse que ésta no reprimía suficientemente la herejía. El Santo Oficio revisó los escritos espirituales de Santa Teresa de Ávila, para verificar si no eran parte de un caso de falso misticismo, ya que en ese tiempo hubo muchos casos de falsos místicos entre los “Alumbrados” de España. Muy lejos de ver esto como un sistema de intolerancia, Santa Teresa confió con tranquilidad en el juicio del tribunal, el cual, de hecho, no encontró nada sospechoso en sus escritos. Ahora, los santos nunca fueron temerosos para denunciar los abusos del clero, por supuesto, esta era una de sus principales funciones. ¿Cómo se considerará el hecho que la Iglesia ha canonizado a no menos de cuatro Gran Inquisidores: Pedro Mártir (murió en 1252), Juan de Capistrano (murió en 1456), Pedro de Arbués (murió en 1485) y Pío V (murió en 1572)? Santo Domingo (m. 1221) por supuesto ha sido asociado al tribunal de la Inquisición como representante papal. Sin embargo, el mito difamatorio de la Inquisición todavía circula en la opinión pública. Voltaire dijo que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Pero la razón fundamental de la persistencia de este mito parece ser este: Uno puede trabajar en vano en demostrar que la Inquisición no era tan terrible como se cree que fue, esto no convencerá a las mentes modernas, ya que su principio de intolerancia religiosa es inaceptable hoy. Así que, para entender el acontecimiento histórico de la Inquisición uno debe entender la doctrina tradicional de la Iglesia sobre libertad religiosa.
La doctrina del Syllabus reconoció para la Iglesia y para el Estado un poder de restricción o coacción en materia de religión y estaba en armonía con la tradición católica. El Papa león X (1513-1521) específicamente condenó las proposiciones de Martín Lutero, las cuales afirmaban que la Iglesia no tenía el derecho de quemar herejes. Belarmino y Suárez también defienden el derecho de la Iglesia para imponer la pena de muerte, con la condición de que la sentencia sea ejecutada por el poder secular, es decir, por el Estado. Santo Tomás de Aquino apoyó el uso de esta limitación, incluso física, para combatir la herejía. San Agustín apeló a la autoridad imperial (romana) para suprimir el cisma donatista por la fuerza. En el Antiguo Testamento se castigó a los idólatras y blasfemos con la muerte. 
Los partidarios de la libertad religiosa [del CVII] siempre invocan la tolerancia y la caridad evangélica como opuestas a la doctrina tradicional de la Iglesia en su tarea de no tolerar las falsas religiones. Esta oposición es, sin embargo, un mero sofisma. Ciertamente, Nuestro Señor Jesucristo era tolerante con los pecadores, pero mostró implacable severidad hacia los herejes de su tiempo, es decir, con los fariseos. Los modernistas evitan citar los pasajes del Evangelio que muestran esta inflexibilidad divina. ¿Acaso no es la condenación lo que se obtendrá por no creer (San Marcos XVI,16), una aflicción mucho más espantosa que cualquier castigo impuesto por tribunal humano? Inclusive San Juan prohíbe dar la bienvenida a los herejes (2 San Juan 10). San Pablo milagrosamente priva de la vista a Elimas, mago y falso profeta. San Pedro no vacila en castigar con la muerte a Ananías y Safira por robarle a la comunidad (Hechos V,1-11).

En el verdadero Evangelio no existe ningún ejemplo sobre moral y doctrina laxas y que los modernistas califican como “tolerancia” y “libertad de conciencia”. Jesucristo era paciente y misericordioso con los pecadores arrepentidos, pero Él nunca le reconoció derechos a los errores y expuso y condenó públicamente a quienes con obstinación propagaban errores. La Inquisición adoptó esta actitud hacia los herejes.

viernes, 1 de agosto de 2014

El mal Samaritano

El Mal Samaritano:
Detrás de las Mentiras y Encubrimientos
acerca del Hombre Considerado como Dios
por Lynn Picknett y Clive Prince
1º de Agosto de 2008.
La rivalidad alcanzó un punto culminante cuando, aproximadamente dos siglos antes de Jesús, los judíos conquistaron Samaria y destruyeron su templo, otra razón para el resentimiento de los samaritanos. Fue sólo con el advenimiento del dominio romano que Samaria fue liberada de la subyugación judía.
Pero de los muchos enigmas que rodean a Jesús, quizás el más fundamental es el choque entre los elementos judíos y paganos en su misión.




Ciertos pasajes del Nuevo Testamento son inequívocamente nacionalistas judíos recalcitrantes, como la reclamación de Jesús del título de Mesías, un papel que (a pesar de la redefinición posterior hecha por los cristianos) sólo tiene sentido en términos judíos. El Mesías —el "Ungido", en griego "Christos"— debía ser el gran redentor, que reuniría y conduciría a las doce tribus de Israel para echar a los romanos, antes de cumplir finalmente la promesa de Dios de extender su dominio a todas las otras naciones.




Por supuesto, Jesús claramente dejó de cumplir aquel papel. Desde la perspectiva de los judíos, él consiguió exactamente lo contrario, engendrando una religión que, en su nombre, los sometió a siglos de subyugación. Por eso sus embrutecidos seguidores tempranos cambiaron el énfasis entero del "Mesías", con Pablo iniciando el nuevo giro con la noción que ha sostenido al cristianismo desde entonces: en vez de ser un líder militar judío puro y duro, el nuevo Mesías era un dios-hombre cuya muerte redentora y su resurrección ofrecían la vida eterna a todos los que lo aceptaran, sin tener en cuenta sus antecedentes étnicos o religiosos.




Pero los redactores de los evangelios aún así aseguraban que Jesús estaba asociado con las viejas profecías del Mesías, tales como la entrada en Jerusalén montado en un burro, que era una declaración inequívoca de la calidad de Mesías. Incluso aunque en la época de los evangelios el movimiento cristiano ya había adoptado la doctrina de Pablo de que el mensaje era para toda la Humanidad, la evidencia interna muestra claramente que Jesús mismo tuvo la intención de confinar las "Buenas Nuevas" al pueblo de Israel. Vemos esto en el relato de Jesús y la mujer siro-fenicia en el Evangelio de Marcos, donde al principio él rechaza curar a su hija poseída porque ella no pertenecía al pueblo elegido —incluso llamándola "perro", el término racista usado por los judíos para referirse a los gentiles—, sólo cambiando de opinión cuando ella implícitamente reconoce la superioridad del dios de él. Como varios eruditos admiten, dado que esto contradice la propia posición del redactor del evangelio, debe de ser auténtico.






Por otra parte, algunos pasajes bíblicos son difíciles de hacer equivalentes con el judaísmo, sobre todo aquellos acerca de los rituales más privados de Jesús, siendo el más obvio la Eucaristía, la comida simbólica de su "cuerpo" como pan, y la bebida de su "sangre" como vino, que él supuestamente estableció en la Última Cena. Tal rito, incluso simbólicamente, era impensable para un judío, para quien ingerir la sangre humana era una abominación. De hecho, ello se entiende de manera mucho más nítida en los cultos de Misterio de romanos, griegos y egipcios, donde los dioses eran simbólicamente devorados para forjar una comunión espiritual entre el miembro del culto y la deidad. La importación de tales prácticas en el judaísmo habría sido considerada por la corriente predominante como algo blasfemo. También se ha acumulado evidencia durante las últimas décadas en cuanto a que Jesús modeló sus sanaciones y exorcismos a partir de los magos paganos, principalmente de Egipto, haciéndose eco de —o quizás confirmando— lo que los antiguos judíos afirmaban: que él había sido enseñado en la hechicería en Egipto. Y si los suprimidos "Evangelios gnósticos" son aceptados como representando genuinamente ciertos aspectos de las creencias y enseñanza de Jesús —como nosotros lo hacemos—, entonces ellos, también, muestran un pensamiento no obviamente asociado con el judaísmo de su tiempo, sobre todo con lo que tiene que ver con la espiritualidad de lo femenino, como queda ejemplificado en su relación con María Magdalena.






La mayoría de los estudiosos del Nuevo Testamento simplemente rechaza las partes no-judías de los evangelios como falsas, argumentando que la Eucaristía fue inventada por los apóstoles de la nueva religión —Pablo otra vez— para hacerla más asequible a los gentiles, algo familiar en las sectas que celebraban a los dioses salvadores que morían y resucitaban y que se encarnaban como un hombre mortal. Los eruditos suponen que esto fue tomado prestado de alguno de los muchos de tales cultos, quizás del de Mitra o el de Dioniso, y que fue aplicado a la comida que los primeros seguidores de Jesús realizaban simplemente en memoria de él (sin ninguna connotación mística).




Pero en realidad no hay ninguna razón para rechazar esos pasajes, a pesar de la imposibilidad de hacerlos calzar en un contexto judío. Lo lógico es que, ya que sabemos que Jesús era judío, y ningún judío podría probablemente haber realizado tales prácticas, entonces él no podría haber hecho eso, y por lo tanto ellas deben ser invenciones posteriores.




Sin embargo, la evidencia simplemente no está allí. Es difícil imaginar a seguidores posteriores inventando a un Jesús usando la magia pagana con tal detalle, incluyendo frases específicas encontradas en papiros mágicos greco-egipcios más tempranos. Y la evidencia interna del Nuevo Testamento mismo señala a la Eucaristía como una de las prácticas cristianas más tempranas, que se remontaba a Jesús mismo. Éste es el único elemento que aparece prácticamente idéntico en los cuatro evangelios y en las Cartas de Pablo. (En general se acepta que las Cartas de Pablo preceden a los Evangelios, aunque podríamos argumentar que el Evangelio de Marcos podría ser contemporáneo de algunos escritos de Pablo). Más raro aún, como Pablo claramente luchó para acomodar la Eucaristía en su versión "revelada" de la misión de Jesús, evidentemente él habría sido incluso más feliz si hubiera ignorado completamente el rito, pero ya estaba demasiado bien establecido. Su solución fue transmutar el rito en una ceremonia conmemorativa, específicamente para esquivar el aspecto de "comunión". Entonces, irónicamente, la evidencia apunta al revés exacto de la posición convencional: en vez de que Pablo añadiera el elemento de la "comunión mística", él trató de deshacerse de ello.






Parte del proceso cristiano de redefinición del significado de la comida ritual fue vincularlo a la Última Cena la noche antes de su crucifixión. Sin embargo, la evidencia del Evangelio de Juan es que Jesús realmente había instituído el rito antes, cuando él predicaba en Galilea, lo que condujo a una deserción masiva de discípulos horrorizados por su prescripción de que ellos debían beber su sangre.




Debe enfatizarse que tales prácticas no son simplemente difíciles de reconciliar con el judaísmo —como un aspirante a Mesías tenía que ser— sino imposibles. Ambas prácticas son totalmente incompatibles.




De este modo, según algunos eruditos están comenzando ahora a argumentar, ¿podrían ser las partes judías las inventadas?. Pero aquella solución no funciona tampoco, ya que esto significa rechazar pasajes que son fuertemente evidenciales, como el episodio de la mujer siro-fenicia y la entrada en Jerusalén.




De manera que llegamos a un callejón sin salida. Según el pensamiento aceptado, Jesús nunca pudo haber sido tanto un líder judío como un defensor de los ritos de las escuelas de Misterio. ¿Hay alguna solución posible?. 
Hace su Aparición el Mago




Un potencial camino de salida, hemos comprendido —con algún asombro— que está en la exploración del paralelismo entre Jesús y aquel llamativo chico malo bíblico, el enormemente poco convencional contemporáneo de Jesús, Simón el Mago, cuyo mismo nombre recalca sus credenciales aparentemente paganas, significando la palabra "Mago", un "ocultista" o un "hechicero".




La referencia más temprana a Simón el Mago (o Simón de Gitta, llamado así por su ciudad de nacimiento en Samaria) aparece en los Hechos de los Apóstoles, la continuación del Evangelio de Lucas que retoma la historia después de la crucifixión de Jesús. Después de la primera persecución a los seguidores de Jesús en Jerusalén, que comenzó con el apedreo del primer mártir cristiano, Esteban, algunos de los discípulos de Jesús, conducidos por Felipe, huyeron a Samaria. Esto ocurrió, como máximo, diez años después de la crucifixión, probablemente menos. Allí ellos encontraron que muchos samaritanos seguían a Simón el Mago, considerado como el "Gran Poder" enviado por Dios. Felipe no sólo convirtió con éxito a los seguidores de Simón al cristianismo, sino también al Mago mismo. Después de un tiempo, Pedro y el discípulo Juan van a Samaria para llevar el Espíritu Santo a la comunidad establecida por Felipe, y Simón el Mago revela sus verdaderos colores ofreciéndoles dinero por el secreto del Espíritu Santo, ganándose una severa condena por parte de Pedro.




Claramente, ya que los simonitas encontraron muy fácil cambiar su lealtad, debe haber habido una marcada similitud entre los mensajes de Jesús y del Mago. Y Simón mismo fue, aunque brevemente, alguna vez un miembro de la comunidad cristiana en Samaria. Aunque el libro de los Hechos atribuya su éxito allí a la hechicería, mientras ahora sabemos que Jesús mismo se complacía en la magia pagana, en verdad esto apunta a una semejanza entre ellos. Aunque la historia de Hechos finaliza con Simón pidiendo perdón, otras fuentes cristianas tempranas muestran que él siguió desafiando al novato movimiento de Jesús, apareciendo en las escrituras de los Padres de la Iglesia como el "primer hereje" que intentó pervertir a los primeros cristianos. Nuevamente, el término sugiere una similitud básica entre Simón y Jesús, siendo la herejía una variación de una religión.






Una fuente principal son los textos relacionados conocidos como la literatura Clementina o pseudo-Clementina. Escritos alrededor de 150 d.C., pero usando material más antiguo, describen la lucha entre Pedro y Simón el Mago por los corazones, mentes y almas de los samaritanos.




Es muy evidente que el gran problema de los Padres de la Iglesia era que Simón el Mago era por lejos demasiado similar a Jesús, realizando milagros y sanaciones, incluso siendo considerado como un dios encarnado. Los primeros cristianos estaban ansiosos de señalar a su rebaño que, aunque Simón pareciera haber sido cortado de la misma tela que Jesús, esto era una estratagema del Diablo para sembrar la confusión. Epifanio de Salamina escribió que Simón "trabajó bajo la capa de Cristo", e incluso insinuó que él afirmó ser Jesús resucitado. Hipólito de Roma dijo sin rodeos: "Él no era el Cristo". Pero ¿protestan ellos realmente demasiado?.




El Mago también promovió una mezcla aparentemente peculiar de ideas judías y paganas. Los escritos clementinos hacen la declaración al parecer extraordinaria de que, mientras Simón enseñaba que había "muchos dioses", él citaba los libros de Moisés (es decir, el Pentateuco, los cinco primeros libros delAntiguo Testamento). Esto parecía tan extraño que los textos clementinos fueron descartados como tonterías; pero en 1842 se descubrió una obra de Hipólito en la cual él había incluído (a fin de señalar los errores) grandes extractos del propio tratado de Simón, la "Gran Revelación", cuya existencia alguna vez fue conocida, pero que se creía que se había perdido.




La "Gran Revelación" revela una elevación de lo sagrado femenino y un énfasis en el misticismo sexual que calza a duras penas con el carácter patriarcal del judaísmo, y que causó mucha indignación entre los Padres de la Iglesia, para quienes los rituales de Simón eran obscenos y ofensivos. Notablemente, se dice que él viajaba con una tal Helena, una antigua prostituta de la ciudad de Tiro, descrita como una mujer de raza negra que bailaba encadenada, y de quien él afirmaba que era la encarnación del "Primer Pensamiento de Dios", el poder femenino mediante el cual Dios había creado el mundo material. (Por supuesto, existen intrigantes paralelismos entre la relación de Simón y Helena, y la de Jesús y María Magdalena, como aparece descrita en los Evangelios gnósticos). 
Hay, de hecho, una fuerte evidencia de que el enigmático Evangelio de Juanfue originalmente escrito para una temprana comunidad cristiana samaritana, lo que explicaría su opinión positiva de los samaritanos. Por ejemplo, describe a la primera persona a quien Jesús decide revelar su mesianidad como la mujer samaritana que estaba en el Pozo de Jacob, en el corazón de Samaria, y los primeros en reconocerlo como el Mesías son samaritanos. Sugerimos que fue escrito para samaritanos convertidos que habían seguido a Simón el Mago; después de todo, algunas singulares historias del evangelio, en particular aquellas que tienen un inesperado sub-texto sexual, parecen haber sido expresamente incluídas (o concebidas) para menoscabar las enseñanzas de Simón.




La figura clave de Juan el Bautista fue también activa en Samaria. Según elEvangelio de Juan, uno de sus centros fue Aenon (el moderno Ainûn), en Samaria.




De este modo, Jesús y Juan el Bautista emprendieron ambos sus misiones en Samaria, otro paralelismo con Simón el Mago. ¿Pero qué hay sobre aquella tierra que explica la paradoja judía/pagana tanto de las enseñanzas de Jesús como de Simón?.




La clave está en la razón de la animosidad entre judíos y samaritanos, que tenía sus raíces en los días más tempranos de Israel. Los samaritanos descendían de las tribus israelitas de Efraín y Manasés, y todavía habitaban sus tierras, entre Judea y Galilea. Originalmente, Efraín era predominante: el sucesor de Moisés y conquistador de la Tierra Prometida, Josué, era de Efraín, y a dicha tribu se le dio el honor de ser los guardianes del Arca de la Alianza en su santuario en Shiloh. Algunos historiadores y arqueólogos creen que Efraín y Manasés eran dos de sólo tres tribus (siendo la otra Benjamín) que salieron de Egipto, siendo las demás cananeos nativos que fueron convertidos a la religión de Moisés. Y de manera intrigante, la leyenda los vinculaba con la religión egipcia de Heliópolis, ya que sus progenitores, Efraín y Manasés, eran hijos de José y Asenath, la hija del sumo sacerdote de Heliópolis. Después de la creación del reino de Israel se desarrolló una lucha por el poder entre las tribus de Efraín y Judá. El rey David usurpó el estatus de Efraín llevando el Arca a Jerusalén, el nuevo centro religioso en territorio de Judá. Después de Salomón, el reino se dividió en dos, encabezando Efraín las diez tribus del reino más grande de Israel en el Norte, junto al reino más pequeño de Judá (que dio su nombre al pueblo judío y a su religión) en el Sur. Un nuevo santuario y templo, un rival de Jerusalén, fue construído en la tierra de Efraín en el monte Gerizim.






Aunque más grande y más poderoso, el reino del Norte sufrió un colapso cuando fue invadido por el Imperio asirio en el siglo VIII a.C. Los judíos más tarde afirmaron que la influencia asiria había corrompido la religión del Norte, un insulto que fue devuelto cuando Judá experimentó su propio trauma de invasión y deportación masiva en el Cautiverio babilónico dos siglos más tarde. Cuando los judíos retornaron a Jerusalén después de su exilio de 70 años, ellos empezaron a codificar y reformar su religión, incorporando conceptos de la religión de Babilonia. Así, tanto los judíos como los samaritanos creían que sólo ellos practicaban la religión "pura" de Moisés, y que la versión del otro era herética. La historia de los vencedores decidió que los judíos ganaron, pero los samaritanos podrían haber tenido razón...






La rivalidad alcanzó un punto culminante cuando, aproximadamente dos siglos antes de Jesús, los judíos conquistaron Samaria y destruyeron su templo, otra razón para el resentimiento de los samaritanos. Fue sólo con el advenimiento del dominio romano que Samaria fue liberada de la subyugación judía.

viernes, 30 de mayo de 2014

Jesús No Fue un Judío

Muchos cristianos de distintas confesiones y aún líderes de iglesia están bajo la creencia equivocada de que Jesús era un judío. Pero nada podría estar más lejos de la verdad.


Judea y Galilea eran dos Estados y entidades políticas separados, como lo ilustra cualquier mapa de Palestina en el tiempo de Jesús en su Biblia. Jesús mismo no era un judío o residente de Judea. Él era un galileo o residente de Galilea (Mateo 26:69; Juan 7:41), y un judaíta o descendiente de la tribu de Judá. Los judeanos de mayor importancia no eran de la tribu de Judá sino edomitas. Pilatos estaba siendo irónico cuando mandó a escribir el cartel que decía "Jesús de Nazaret, el Rey de los Judeanos" para ser colocado en la Cruz (Juan 19:19). Esto equivalía a decir el Galileo que era el Rey de los Judeanos, como en la Reina Victoria de Inglaterra, Emperatriz de la India. Jesús creció en Nazaret en Galilea. Sus discípulos eran pescadores del Mar de Galilea. Y aunque él visitara Jerusalén, él pasó la mayor parte de su vida en su país de origen, Galilea. En Juan 7:1 se lee: Después de esto Jesús se quedó en Galilea; ya que él no podía andar en Judea, porque los judíos procuraban matarlo. Sus seguidores estaban inhibidos por temor a los judíos (Juan 7:13, 19:38, 20:19). Esaú, el hermano del patriarca Jacob, se convirtió en el antepasado del pueblo llamado Edom, o Idumea. Flavio Josefo en su Antigüedades de los Judíos(XIII ix 1 y XV vii 9) nos instruye: Juan Hircano asimiló a la fuerza a los edomitas como un grupo nacional y ellos se convirtieron en "judíos" en aproximadamente 120 a.C. El historiador judío Josefo, que vivió justo después del tiempo de Cristo, escribió: "Ellos [Edom] fueron en lo sucesivo nada más sino judíos". El erudito judío Cecil Roth en su Concise Jewish Encyclopedia(1980) dice en la página 154: "Juan Hircano convirtió a la fuerza [a Edom] al judaísmo. A partir de entonces ellos fueron parte del pueblo judío. En el Talmudel nombre de Edom fue aplicado a la Roma cristiana, y fue luego usado para el cristianismo en general".



Terribles juicios contra Edom hay hechos en la mayor parte de las profecías del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Isaías caps. 34 y 63, Jeremías cap. 49, y el libro entero de Abdías.


Isaías 63:1-6: "¿Quién es éste que viene de Edom... en ropa teñida de carmesí?.


Soy yo [Yahvé] que hablo con justicia y soy poderoso para salvar.


¿Por qué es rojo tu ropaje y tus vestiduras como las del que pisa en el lagar?.


He pisado el lagar yo solo y no había conmigo nadie ayudándome. Yo, pues, los seguí pisando en mi ira, y los hollaba en mi indignación, de modo que su sangre salpicó sobre mis ropas y tengo toda manchada mi vestidura. Porque el día de la venganza estaba en mi corazón y el año de mi desquite había llegado... En mi ira hollé a los pueblos, los destruí con furor e hice correr su sangre sobre la tierra".


Estos versos están citados en el libro del Apocalipsis 19:11-21, cuando la Palabra de Dios destruye a sus enemigos: "Y vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco: y el que se sienta sobre él era llamado Fiel y Verdadero... Sus ojos eran como una llama de fuego, y en su cabeza había muchas coronas, y tenía un nombre escrito que ningún hombre conocía excepto él. Y estaba vestido con una vestidura teñida en sangre, y su nombre es llamado la Palabra de Dios... y él pisa el lagar del vino de la ira feroz de Dios".


El Yahvé del Antiguo Testamento "odió a Esaú (Edom), contra quien él tiene indignación para siempre" (Malaquías 1:2-4). Si Jesús va a destruír a Edom cuando regrese, entonces Edom está presente hoy, y es obviamente malvado, anti-cristiano, y anti-semita.


El edomita Antipater se convirtió en el Procurador de Judea en 47 a.C. Diez años más tarde su hijo Herodes llegó a ser realmente el "rey de los judíos", iniciando la dinastía edomita que gobernó Palestina bajo la autoridad romana durante más de cien años. La asimilación de los edomitas abrió el camino para su virtual toma del poder a lo largo de las líneas predichas por Ezequiel, y fue un estímulo para una afluencia de población desde el árido país de Edom hacia el medioambiente más hospitalario de Judea, una afluencia obviamente estimulada por motivos políticos por la dinastía Herodiana reinante. Los edomitas habrían sido designados en las posiciones más influyentes, a fin de ampliar y consolidar la autoridad edomita sobre la tierra y su gente. Herodes se hizo célebre por su masacre de pequeños niños de hasta dos años, un intento sobrenaturalmente inspirado en la vida de Cristo (Mateo 2:16). El hijo de Herodes, Herodes Antipas, continuó dicha labor, y fue responsable del horrible asesinato de Juan el Bautista (Mateo 14:6-12).


Cristo demostró una antipatía muy real hacia la gente llamada como losjudíos en las Biblias publicadas aproximadamente después de 1776, pero que serían más exactamente descritos como judeanos, o residentes del territorio de Judea dominado por los edomitas. Jesús dijo a los judíos: "Ustedes no creen porque no son de mis ovejas" (Juan 10:24-27). "He sido enviado sólo a las ovejas perdidas de la Casa de Israel" (Mateo 15:24). De hecho, Cristo se refirió"a aquellos judíos (o residentes de Judea, sin tener en cuenta su religión, raza o color) que habían creído en él" como "de vuestro padre el diablo", pues aunque ellos fueran hijos de Abraham, ellos no eran hijos de Abraham, Isaac y Jacob, ni herederos de la bendición dada a Abraham, ni tampoco ellos tenían la fe de Abraham, y eran con toda probabilidad descendientes de Abraham, Isaac y Esaú (Juan 8: 31,44). En contraste, Jesús instruyó a sus discípulos —quienes eran de Galilea de los Gentiles, y no de Judea (Hechos 1:11; 2:7)— para orar a [ ]. Y en Apocalipsis 2:9 y 3:9, Jesús habla de "aquellos que dicen ser judíos y no lo son, mas son la sinagoga de Satán".


Los judíos gritaron: "¡Crucifícalo!" (Juan 19:15); "su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos" (Mateo 27:25). En un apropiado giro completo, cuando Jesús regrese, la sangre de ellos manchará la propia ropa de éste. Los líderes espirituales de los judíos eran los Fariseos, quienes no sorprendentemente estaban asociados con los (edomitas) herodianos (Mateo22:15-16; Marcos 3:6; 12:13). Jesús condenó repetidamente a los fariseos como "hipócritas" (Mateo 15:7; 22:18; 23:13-15, 23, 25, 27-29). Él también los llamó "serpientes, la descendencia de las víboras" (Mateo 3:7; 12:34; 23:33).


"Jesús habló a las muchedumbres sólo en parábolas" (Mateo 13:10-17). ¿Por qué fue esto así?. Muchas iglesias nominales y escuelas dominicales enseñan que Jesús usó parábolas para hacer sus enseñanzas más claras. Pero los cuatro Evangelios dicen lo contrario. Cuando le preguntaron a Jesús por qué él les hablaba en parábolas, él contestó: "Porque a ustedes es dado conocer los misterios del reino del cielo, pero a ellos no" (Mateo 13:10-11; Marcos 4:11-12;Lucas 8:9-10; Juan 12:37-44). El hermano (William M.) Branham dijo simplemente que Jesús hablaba en parábolas para disipar las muchedumbres.


Jesús dijo a "aquellos judíos que habían creído en él... Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él ha sido un asesino desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él... porque él es un mentiroso y padre de mentiras" (Juan8:31-44). Esta característica es confirmada por la definición del diccionario del verbo jew [= regatear, intentar obtener un precio injusto en un negocio, defraudar].


¿Pero siempre los judíos aparecen con tales mentiras descaradamente audaces, mentiras tan enormes en su alcance e implicación como para ser calificadas como "chutzpah" [en yiddish = patudez, desfachatez, descaro], tan admirada por los judíos?.


Norman G. Finkelstein de la City University of New York (CUNY) dice:


«El Holocausto ha resultado ser un arma ideológica indispensable. Mediante su despliegue, uno de los más formidables poderes militares del mundo, con un registro horrendo de derechos humanos, se ha presentado a sí mismo como un Estado "víctima", y el grupo étnico más exitoso en Estados Unidos ha adquirido igualmente el status de víctima. Considerables beneficios se acumulan para este falaz victimismo —en particular, inmunidad frente a la crítica, aunque ésta esté justificada» (Finkelstein, The Holocaust Industry, 2000, p.3).


En otras palabras, Finkelstein denuncia la HIPOCRESÍA.


Algunas citas adicionales:


«En un estudio de reconocida autoridad, Leonard Dinnerstein hizo un informe: "Sesenta mil judíos... salieron caminando de los campos de concentración. Dentro de una semana más de 20.000 de ellos habían muerto". Pero "Cuando se hicieron negociaciones con Alemania [justo hace dos años, en 1999], la industria del Holocaustoexigió una compensación para 135.000 todavía vivos ex-(presidiarios de campo)"».


En la página 83 él nota que «La oficina del Primer Ministro israelí recientemente puso el número de "sobrevivientes vivos delHolocausto" en casi un millón». Finkelstein denuncia las MENTIRAS.


En la página 127 él posteriormente señala: «Si 135.000 ex-trabajadores esclavos judíos están todavía vivos hoy, aproximadamente unos 600.000 deben haber sobrevivido a la guerra. Eso es al menos medio millón más que las estimaciones corrientes... Si los judíos sólo constituyeron el 20% de la población sobreviviente de los campos y, como la industria del Holocausto da a entender, 600.000 presidiarios judíos sobrevivieron a la guerra, entonces en total unos 3 millones de presidiarios deben haber sobrevivido. De acuerdo al cálculo de la industria del Holocausto, las condiciones de los campos de concentración no podían haber sido tan duras en absoluto; de hecho, hay que suponer una notablemente alta tasa de fertilidad y una tasa de mortalidad notablemente baja... Si, como la industria del Holocausto sugiere, muchos cientos de miles de judíos sobrevivieron, la Solución Final no pudo haber sido tan eficiente después de todo —exactamente lo que los negadores del Holocaustoargumentan» (págs. 127-8).

«Tanto mi padre como mi madre fueron sobrevivientes del ghettode Varsovia y de los campos de concentración de los nacionalsocialistas... Uno de los amigos de toda la vida de mi padre fue un presidiario junto con él en Auschwitz, un idealista izquierdista aparentemente incorruptible que por principio rechazó la compensación alemana después de la guerra. Finalmente él llegó a ser el director del museo israelí del Holocausto, el Yad Vashem. Con desagrado y con genuina desilusión, mi padre finalmente confesó que incluso este hombre había sido corrompido por la industria delHolocausto, y que aquél había ajustado sus creencias para obtener poder y ganancia. Como la interpretación del Holocausto asumió formas cada vez más absurdas, a mi madre le gustaba citar (con ironía intencional) a Henry Ford: "La Historia son puras patrañas"» (ibíd. p.7).


«El Holocausto resultó ser el arma perfecta para desviar la crítica hecha a Israel» (ibíd p.30).


«La mayor parte de la literatura sobre la Solución Final de Hitler no tiene ningún valor como información seria. En efecto, el campo de los estudios del Holocausto está repleto de tonterías, si es que no de completos fraudes» (p.55).


«Considerando las tonterías que son producidas diariamente por la industria del Holocausto, la maravilla consiste en que haya tan pocos escépticos» (p.68).


«Los Días Anuales de Conmemoración del Holocausto son un acontecimiento nacional [en EE.UU.]. Los 50 Estados patrocinan conmemoraciones, a menudo en las cámaras legislativas estatales... Siete principales museos del Holocausto jalonan el paisaje estadounidense. La pieza central de esta memorialización es el museo del Holocausto que está en Washington... El presupuesto anual de este museo es de 50 millones de dólares, de los cuales 30 millones son federalmente subvencionados» (p.72). (Esto es a pesar de que, como él indica en la página 32, el ingreso per cápita de los judíos en EE.UU. es casi el doble del de los no-judíos).

«En vista de una inminente campaña de reelección, Jimmy Carter inició el proyecto [del Museo estadounidense del Holocausto] para aplacar a los donantes y votantes judíos, irritados por el reconocimiento presidencial de los "derechos legítimos" de los palestinos» (p.73).


Finkelstein expone la ESTAFA, una palabra antiguamente muy a menudo asociada con los judíos.


«El "Holocausto" es una representación ideológica del "holocausto" llevado a cabo por los nacionalsocialistas. Como la mayor parte de las ideologías, tiene una vinculación, aunque tenue, con la realidad. El Holocausto no es un constructo arbitrario sino más bien internamente coherente. Sus dogmas centrales dan sustento a significativos intereses políticos y de clase» (p.3). Y:


«El Holocausto puede todavía resultar ser "el mayor latrocinio en la historia de la Humanidad"... La industria del Holocausto claramente ha perdido los estribos» (p. 138-9).


¿Es justa esta evaluación?.


Eche un vistazo a un relato típico hecho por una del número aparentemente interminable de sobrevivientes: "Las Cinco Chimeneas. Una Historia Verdadera de Auschwitz de una Mujer Sobreviviente" (Granada/Ziff-Davis, 1947, 1972) de Olga Lengyel.


La información publicitaria en la tapa del libro cita un artículo del Herald Tribune de Nueva York, "Apasionado, Atormentador". Albert Einstein, el promotor de la construcción estadounidense de las bombas usadas en Hiroshima y Nagasaki, es citado como planteando: "Usted ha hecho un verdadero servicio dejando hablar a los que están ahora en silencio y muy olvidados".


Lengyel dice:


«Después de Junio de 1943, la cámara de gas fue reservada exclusivamente para judíos y gitanos... Trescientos sesenta cadáveres cada media hora, que era todo el tiempo que tomaba reducir la carne humana a cenizas, hacían 720 por cada hora, o 17.280 cadáveres por cada veinticuatro horas. Y los hornos, con cruel eficacia, funcionaban día y noche. Sin embargo, también hay que computar las fosas de la muerte, que podían destruír otros 8.000 cadáveres por día. En números redondos, aproximadamente 24.000 cadáveres eran manejados cada día. Un registro de producción admirable, uno que habla bien de la industria alemana» (págs. 80-81). [Ningún rastro de nadie permanece de aquello ni han sido encontradas dichas "fosas de la muerte"].


Esto implica casi 100.000 cadáveres por cada cuatro días de trabajo, o un millón en 40 días, o seis millones en 240 días (ocho meses).


¿Podría esta afirmación ser un error de imprenta?.


Kitty Hart [Gatita Cierva], a pesar de su nombre, una sobreviviente judía nacida en Polonia, confirma completamente estas cifras:


«Trabajando todo el día, las cuatro unidades juntas podían eliminar aproximadamente 18.000 cuerpos cada veinticuatro horas, mientras las fosas abiertas se encargaban de unos 8.000 adicionales en el mismo período» (p. 118, "Return to Auschwitz", Granada, 1981, 1983).


Según la información publicitaria de la tapa, "[Es] el tema del premiado documental de televisión de Yorkshire del mismo nombre". "Atrayente y desgarradora... una importante contribución a la creciente literatura delholocausto, muy poca de la cual comunica tan valientemente tanto el tormento diario como la voluntad para sobrevivir" (Martin Gilbert, The Times).


Martin Gilbert, infatigable activista judío en pro del "Holocausto" y biógrafo de Winston Churchill, condimenta y hace sus propias afirmaciones numéricas, ciertamente no sin descaro (chutzpah).


En su libro "Auschwitz y los Aliados" (1981) él declara:


«La tentativa deliberada de destruír sistemáticamente a todos los judíos de Europa no fue sospechada en la primavera y a principios del verano de 1942: el mismo período durante el cual estaba en lo más intenso, y durante el cual cientos de miles de judíos eran gaseados cada día en Belzec, Chelmo, Sobibor y Treblinka» (p.26).


Si asumimos una cifra mínima de 200.000 por día, esto equivale a decir un millón durante una semana de trabajo de cinco días, ó 6 millones en seis semanas, y esto no incluye las afirmaciones realmente sobrecogedoras para Auschwitz propuestas por Hart y Lengyel con la bendición de Gilbert.


Un examen forense detallado del sitio del campo de Treblinka del período de la guerra, usando un sofisticado radar electrónico que penetra la tierra, no ha encontrado ninguna prueba de tumbas masivas allí.


Durante seis días en Octubre de 1999, un equipo australiano encabezado por Richard Krege, un calificado ingeniero electrónico, realizó un examen del suelo en el sitio del antiguo campo de Treblinka II en Polonia, donde los historiadores del "Holocausto" dicen que más de medio millón de judíos fue asesinado en cámaras de gas y luego sepultado en fosas comunes.


Según la Encyclopedia of the Holocaust (1997), por ejemplo, "en total unas 870.000 personas" fueron muertas y sepultadas en Treblinka entre Julio de 1942 y Abril de 1943. Luego, entre Abril y Julio de 1943, cientos de miles de cadáveres fueron desenterrados, según se afirma, y quemados en hornadas de 2.000 o 2.500 en grandes parrillas hechas de travesaños de líneas ferroviarias.

El equipo de Krege usó un dispositivo de 80.000 dólares, el Ground Penetrating Radar (GPR), que envía señales de radar verticales que son visibles en un monitor de computador. El GPR detecta cualquier perturbación en gran escala en la estructura del suelo a una profundidad efectiva normal de cuatro o cinco metros, y a veces hasta diez metros. (Los dispositivos GPR son rutinariamente usados en todo el mundo por geólogos, arqueólogos y policías). En su investigación de Treblinka, el equipo de Krege también realizó inspecciones visuales del suelo, y usó un taladro para tomar numerosas muestras de suelo.


El equipo examinó cuidadosamente el sitio de Treblinka II entero, sobre todo la parte de las presuntas "fosas comunes", y realizó exámenes de control del área circundante. Ellos no encontraron ninguna perturbación del suelo que fuera coherente con el entierro de cientos de miles de cuerpos, o ni siquiera pruebas de que la tierra hubiera sido alterada alguna vez. Además, Krege y su equipo no encontraron ninguna evidencia de tumbas individuales, restos de huesos, cenizas humanas o cenizas de la madera.


«A partir de estas exploraciones podríamos identificar claramente las capas estratigráficas horizontales, mejor conocidas como "horizontes", en gran medida inalteradas, del suelo bajo el sitio del campo», dice Krege de 30 años, que vive en Canberra. «Sabemos de exploraciones de sitios de tumbas y otros sitios con perturbaciones conocidas del suelo, como canteras, donde esta estratificación natural está masivamente interrumpida o ausente por completo». Como los procesos geológicos normales actúan muy lento, la interrupción de la estructura del suelo habría sido detectable aún después de 60 años, señaló Krege.



Mientras su investigación inicial sugiere que nunca hubo ninguna fosa común en el sitio del campo de Treblinka, Krege cree que un trabajo adicional todavía está pendiente.


«Los historiadores dicen que los cuerpos fueron exhumados y cremados hacia el final del uso del campo de Treblinka en 1943, pero no encontramos ninguna indicación de que alguna fosa común alguna vez existiera», dice él. «Personalmente, no creo que haya habido un campo de exterminación masiva allí en absoluto».


Krege preparó un informe detallado sobre su investigación de Treblinka. Él dice que él daría la bienvenida a la formación, posiblemente bajo auspicios deNaciones Unidas, de un equipo internacional de especialistas neutrales y calificados para realizar investigaciones similares en los sitios de todos los campos alemanes de la época de la guerra.–








FUENTES:


—«"Vernichtungslager" Treblinka: Archaelogisch Betrachtet», por el Ing. Richard Krege, en Vierteljarhreshefte für freie Geschichtsforschung, Junio de 2000 [4. Jg., Heft 1], págs. 62-64.


—"No Jewish Mass Grave in Poland", The Canberra Times, 24 de Enero de 2000, p. 6.


—"Poland's Jews not Buried at Treblinka", The Examiner [Australia], 24 de Enero de 2000.


—Información proporcionada por Richard Krege, M. Weber y A. Allen, "Treblinka", The Journal of Historical Review, verano de 1992, págs. 133-158.


—Y. Arad, "Treblinka", en I. Gutman, editor, Encyclopedia of the Holocaust[Nueva York, 1997], págs. 1481-1488).–

viernes, 23 de mayo de 2014

La mentira de Little Bighorn.

Diga lo que diga Hollywood, ciertamente, el 25 de Junio de 1876 no fue un día glorioso para la caballería norteamericana, la melodramática lucha de un puñado de soldados desmontados, formando un círculo y luchando hasta el final después de agotar sus municiones matando indios, sólo existió en la mente de los guionistas de Hollywood, que hicieron de Custer y de sus desgraciados hombres un mito. La triste realidad es que los 225 soldados de Custer no ofrecieron casi en ningún momento una resistencia digna de tal nombre. Intentaron ponerse a salvo, y durante la media hora que duró la matanza fueron siendo perseguidos, rodeados y aniquilados. Prueba de ello es que apenas fueron capaces abatir a un solo indio. Los soldados de Custer eran unos 600, que se enfrentaron a unos 3.000 indios, en una proporción de 1 contra 5. Cuatro quintas partes de los indios combatían con lanzas, hachas y flechas. Y más de la mitad de las escasas armas de fuego que utilizaban eran viejos fusiles de avancarga. Además, en la batalla contra la columna de Custer, los indios cargaron a caballo contra los sorprendidos soldados, los persiguieron, los descabalgaron de sus monturas y los remataron cuerpo a cuerpo, en muchos casos saltando sobre ellos desde sus ponis profiriendo sus clásicos y estremecedores gritos de guerra. Los guerreros Sioux y Cheyennes apenas hicieron, pues, uso de sus escasas armas de fuego. Los guerreros hostiles no perdieron en la batalla más de 40 hombres, y la mayoría fueron abatidos por las descargas pie en tierra de los hombres de Reno, en los escasos minutos en los que fueron capaces de conservar la cohesión táctica. Éste, por su parte, perdió unos 70 soldados en el curso de la batalla, lo que eleva a unos 300 los caídos del 7º regimiento de caballería, casi un 50% del total. Los americanos, durante décadas, llegaron a convertir en un héroe y un ejemplo para los escolares a un canalla megalómano. Si George Armstrong Custer hubiese sobrevivido a la masacre del Little Bighorn, debería haber sido llevado ante una corte marcial y fusilado por desobedecer deliberadamente órdenes de sus superiores y por conducir a sus hombres a la muerte por un desmedido exceso de ambición personal. Sin embargo, las investigaciones subsiguientes a la batalla efectuadas por el ejército americano, se centraron, por increíble que parezca, en intentar averiguar cual de los dos subordinados principales de Custer, Reno o Benteen, fue culpable de su muerte.

Sin embargo, su cuerpo fue desenterrado del campo de batalla y enterrado de nuevo con todos los honores en West Point, la academia en la que se graduó siendo el último de su promoción. No obstante, en los últimos años la figura de Custer ha sido objeto de estudios más rigurosos y críticos.

domingo, 18 de mayo de 2014

Gotlandia



La Historia de los gotlandeses (Guta saga) consiste en una narración, escrita en gotlandés antiguo, de la historia de la isla báltica de Gotlandia, al este de Suecia. Esta narración, que contiene varios elementos legendarios, se ha conservado en 8 folios del manuscrito B64 Holmiensis de la Biblioteca Real Sueca (Kungliga Biblioteket) y su texto aparece inmediatamente después de las Leyes de los gotlandeses (Gutalag), también recogidas en ese mismo manuscrito perteneciente al siglo XIV, aunque la fecha original de composición de la Guta saga parece remontarse al anterior siglo XIII. No obstante, cabe señalar que el título de este texto no aparece en el manuscrito conservado, sino que fue dado por Carl Säve en 1852. De igual manera, la tradicional división de esta historia en 4 capítulos tampoco se corresponde con el manuscrito original, aunque resulta útil para su estructuración en una serie de secuencias narrativas. El texto de la Guta saga, compuesto por unas 1.800 palabras, relata a partir de fuentes orales para los elementos legendarios y escritas para los elementos históricos y legales la historia de Gotlandia desde el momento en que fue colonizada por primera vez por un tal Þieluar hasta ciertos acontecimientos prácticamente contemporáneos a su anónimo autor o compilador, posiblemente algún clérigo gotlandés.En el texto también se nos informa de cómo la superpoblación de la isla forzó la migración de una parte de sus habitantes y cómo éstos llegaron a establecerse en el Imperio Bizantino. A continuación se describen algunos antiguos rituales paganos de la isla, su cristianización y los lazos establecidos con la monarquía sueca.

Las últimas dos secciones del texto describen con cierto detalle las obligaciones recíprocas entre los gotlandeses, el rey de Suecia y el obispo de Linköping. Aparte de ser uno de los pocos textos en prosa de contenido no legal procedente del antiguo este escandinavo, consideramos que la particularidad de la Guta saga reside también en otros dos rasgos principales de claro interés para el germanista, razón por la cual hemos decidido presentar aquí la primera traducción castellana debidamente acompañada por el texto original. A saber:

A) Desde un punto de vista histórico, y al margen de los numerosos datos referentes a la historia medieval de la propia Gotlandia, aparece en el capítulo I, no sólo los interesantes datos sobre las migraciones realizadas desde Gotlandia, sino también la harto sugerente y ampliamente discutida expresión ok enn hafa þair sumt af varu mali, es decir, “y todavía poseen los emigrantes de Gotlandia establecidos en el Imperio Bizantino algo de nuestra lengua”. Varios investigadores, a partir de datos arqueológicos e históricos, han sostenido la idea de que dicha expresión se refiere a la población de habla goda establecida en torno al Imperio Bizantino y de la cual quedarían algunos núcleos en la península de Crimea, lugar donde se lograría mantener una versión del gótico hasta el siglo XVIII. Por otra parte, quedaría reforzada la idea, no siempre aceptada, del origen escandinavo de los godos, que ya fue mantenida en el siglo VI por Jordanes en el capítulo IV de su De origine actibusque Getarum Origen y gestas de los godos.

B) Desde un punto de vista filológico, algunos investigadores como Bugge (1891, 1907) no han dudado en señalar el parentesco existente entre el gotlandés antiguo y el gótico. No en vano, de todas las lenguas escandinavas, el gotlandés es el que más se asemeja al gótico (Peel, 1999, p.lvii). Existen, de hecho, una serie de argumentos lingüísticos para contemplar al gotlandés como una lengua un tanto diferenciada del sueco, danés, noruego e islandés antiguos. Entre tales argumentos destacarían, siguiendo a Gustavson (1940-48): (a) la retención de algunos diptongos allí donde el sueco antiguo ya los había perdido (p.ej., hoyra) (b) la palatalización y labialización de ciertas vocales en posiciones particulares (dyma. Cfr. El sueco döma) (c) la retención de la u breve del nórdico antiguo común allí donde el sueco posee una o breve (gutar, fulk) (d) la existencia de más metafonías por i que en otras lenguas escandinavas (segþi. Cfr. el islandés antiguo sagði). Todo ello convierte al gotlandés, pese a la relativamente poca atención de que ha gozado, en un más que interesante elemento a tener en cuenta para la filología comparada de las lenguas germánicas, tanto antiguas como modernas, puesto que una versión algo más moderna del gotlandés aún se sigue hablando en la actualidad y ha comenzado un paulatino proceso de recuperación (visítese por ejemplo la página web http://gutnisku.imess.net/ o http://www.gutamal.org/ ). En cuanto al motivo de la composición de la Guta saga, la cual posee una evidente carga ideológica que promueve claramente la idea de cierta independencia y soberanía gotlandesa, parece haber sido el completar las ya mencionadas Gutalag y ayudar a los gotlandeses a establecer sus relaciones con los varios poderes que dominaron el Báltico a lo largo de la Edad Media (Suecia, Dinamarca y la Liga Hanseática).
 
2. Notas sobre la traducción

Hemos realizado nuestra traducción de la Guta saga a partir de la magnífica edición publicada por Christine Peel en 1999 a través de la Viking Society for Northern Research del Univesity College de Londres. Nuestra intención ha sido en todo momento ceñirnos lo más fielmente posible al texto original tanto en sintaxis como en léxico, y ello no sólo por respeto, sino también para potenciar el interés filológico, e incluso antropológico, que la Guta saga ofrece. Por tanto, nuestra aproximación hacia el texto nos ha llevado a reproducir tal cual aquellos términos y topónimos específicos del gotlandés, aunque procurando siempre normalizarlos en caso nominativo dado que el gotlandés es una lengua flexiva. No obstante, y como consecuencia de nuestra política de traducción, queremos dejar también constancia de que en el texto original aparecen algunas palabras cuya forma en caso nominativo no se conoce con certeza por aparecer solamente en casos distintos a éste. En este sentido, hemos intentado dotar a estas palabras de la forma en nominativo que nos parecía más plausible tras una detenida comparación con otras palabras de la propia lengua gotlandesa e incluso con el denominado “nórdico antiguo común”. En cualquier caso, y conscientes de que nuestra reconstrucción lingüística en tales ocasiones es poco menos que hipotética, hemos considerado oportuno marcar con asterisco aquellas palabras cuya forma en nominativo no está atestiguada. Ha sido inevitable, por tanto, hacer uso de lo que J.R.R. Tolkien (1998, p.281) denominaba “gramática salpicada de estrellas”: Como ya hemos indicado más arriba, el manuscrito original no contiene ni la comúnmente aceptada división en capítulos ni la denominación de cada uno de ellos que nosotros aplicamos en nuestra versión castellana. En este último caso, nos hemos basado en los títulos en latín que fueron añadidos con posterioridad a la fecha original de composición delmanuscrito y que rezan así:

1. Quomodo Gotlandia inuenda et culta

2. Pacis conditio cum Rege sveciæ facta. et Tribvtum Anniuersarium.

3. Conuersio ad fidem christianam.

4. Bellica expeditio qva conditione suscepta olim fuerit.

La tumba de Safo en Mitilene



De confirmarse sería unos de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos tiempos. Según emprosnet.gr, excavaciones llevadas a cabo en secreto en Lesbos por el 14º Eforato de Antigüedades Bizantinas y el Eforato de Antigüedades Prehistóricas y Clásicas de Grecia habrían dado como resultado el hallazgo en el distrito Epano Skala de Mitilene de la tumba de Safo, la poetisa más importante del mundo antiguo.

A ello parece conducir el hallazgo en una tumba de una lápida sepulcral con la inscripción “ΨΑΠΦΑ ΕΡΩΤΙΟΥ ΧΑΙΡΕ”, junto con ofrendas, una corona de oro sobre la cabeza del cadáver, unas figuras de Afrodita, unas pequeñas liras de arcilla y, sobre todo, el estudio antropológico del esqueleto hallado en ella que muestra a una mujer que habría vivido entre finales del siglo VII y el sigloVI a.C.

El Ministerio de Cultura griego dispone ya de toda la información del hallazgo y dirige las investigaciones; de hecho el ministro Geroulanos y la secretaria de Cultura Lina Mendoni habrían visitado ya hace un mes las excavaciones durante su visita a Lesbos.

El hallazgo
El hallazgo se habría producido en la parte posterior de un baño turco en el Castillo de Mitilene, en el curso de unas excavaciones iniciadas por el 14º Eforato de Antigüedades Bizantinas poco después de Navidad. Cuando salió a la luz la estela y leyeron la inscripción en letras mayúsculas «ΨΑΠΦΑ ΕΡΩΤΙΟΥ ΧΑΙΡΕ», con una ortografía distintiva de época arcaica, los arqueólogos lo pusieron en conocimiento del Eforato de Antigüedades Prehistóricas y Clásicas. Esta última es quien ha llevado a cabo en el más absoluto secreto las excavaciones que han sacado a la luz todos los elementos antes mencionados.
Los resultados serán presentados próximamente en una conferencia científica por el director del Eforato de Antigüedades Prehistóricas y Clásicas.

Safo
Se sabe que Safo vivió a principios del siglo VI a.C. (sobre el 580) en la capital de Lesbos, una isla en la que florecieron las artes y la cultura. Lo más probable es que naciera a finales del siglo VII a.C. entre los años 630-620 en Eresos o Eressos.
Hija de una familia aristocrática, sabemos por Herodoto que su padre se llamaba Escamandrónimo y su madre Cleis. Era por lo demás la mayor y única mujer de cuatro hermanos; los hermanos varones se llamaban Kháraxos, Lárico y Eurgio.
Alrededor del 600 a.C. Safo viajó a Sicilia y permaneció unos años en Siracusa, a fin de evitar la inestabilidad política de Mitilene. Más tarde, sobre el 590-580, tras el derrocamiento de tirano Pítaco de Mitilene, regresó a Lesbos.
Cuenta una leyenda que Safo se suicidó arrojándose al mar desde una roca en Leucas o Lefkada en presencia de un hermoso joven llamado Faón. No parece, sin embargo, ser cierto este mito, surgido probablemente de una interpretación errónea del poema en el que Safo celebra la belleza de Faón, un joven seguidor de Afrodita.
El hallazgo de la tumba sugiere que Safo murió y fue enterrada en Mitilene.
Tras su muerte, los mitilenenses acuñaron monedas con su efigie, mientras que en Siracusa construyeron un cenotafio en su memoria. En el mundo antiguo se decía de ella que era la décima Musa y que era una Musa mortal, y varias ciudades griegas erigieron estatuas con su imagen.