miércoles, 13 de abril de 2016

El "Barón Sanguinario"


Unger Khan von Stenberg, llamado "el Barón loco" o el "Barón Sanguinario", un personaje histórico de los ejércitos "blancos" durante la revolución rusa. 


Ungern-Sternberg pertenecía a una vieja familia báltica de origen vikingo. Oficial ruso, mandaba en Asia, en el momento en el que estalló la revolución bolchevique, numerosos regimientos de caballería, que poco a poco acabaron convirtiéndose en un verdadero ejército. Ungern decidió combatir con éste la subversión roja hasta las últimas posibilidades. Operaba a partir del Tíbet; y fue él quien liberó al Tíbet de los chinos, quienes en la época habían ocupado una parte de su territorio. Mantuvo además estrechas relaciones con el Dalai-Lama, tras haberlo liberado. 

Las cosas tomaron tal magnitud que acabaron por preocupar seriamente a los bolcheviques, que, regularmente derrotados, fueron obligados a organizar una campaña de gran envergadura, bajo el mando del "Napoleón rojo", el general Blücher. Después de algunos altibajos, Ungern fue vencido, debido a la traición de algunos regimientos checoslovacos. 


Existen numerosas versiones contradictorias de la muerte de Ungern, pero nada preciso se sabe. Sea como sea, se pretende que tuvo un exacto conocimiento anticipado de su propia muerte, así como de ciertas circunstancias particulares: por ejemplo, habría adivinado que sería herido en el asalto a Urga. 

Dos aspectos de Sternberg nos interesan aquí. El primero concierne a su personalidad, que presenta una mezcla de rasgos singulares. Hombre de un prestigio excepcional y de un coraje sin límites, era también de una crueldad despiadada, inexorable hacia los bolcheviques, sus mortales enemigos. De ahí el sobrenombre que le fue impuesto: el "barón sanguinario". Es posible que una gran pasión hubiera "quemado" en él todo elemento humano, no dejando subsistir en su persona más que una fuerza indiferente a la vida y a la muerte. 

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Al mismo tiempo, encontramos en Ungern rasgos casi místicos. Antes incluso de ir a Asia profesaba el Budismo, el cual no se reduce a una doctrina moral humanitaria, y las relaciones que mantuvo con los representantes de la tradición tibetana no se limitaban al dominio exterior, político y militar, en el marco de los acontecimientos mencionados anteriormente. 

Ungern poseía ciertas facultades supranormales: algunos testigos han hablado de una especie de clarividencia que le permitiría leer en el alma del otro, según una percepción tan exacta como la relativas a las cosas físicas. El segundo punto concierne al ideal defendido por Ungern. El combate contra el bolchevismo habría sido la señal de una acción más vasta. Según Ungern, el bolchevismo no era un fenómeno autónomo, sino la última e inevitable consecuencia de procesos involutivos que se han verificado desde hace tiempo en el seno de la civilización occidental. 


Como antaño Metternich, percibía justamente una continuidad entre las diferentes fases y formas de la subversión mundial, a partir dela Revolución francesa. Ahora bien, según Ungern igualmente, la reacción debería partir de oriente, de un oriente fiel a sus tradiciones espirituales y unido, frente al peligro amenazador, con todos aquellos que hubieran sido capaces de una rebelión contra el mundo moderno.

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La primera tarea habría consistido en eliminar al bolchevismo y liberar Rusia. Es interesante, por otra parte, saber que, según numerosas fuentes en cierta medida dignas de fe, Ungern, convertido en el liberador y protector del Tíbet, habría mantenido entonces, en vistas a este plan, algunos contactos secretos con los representantes de las principales fuerzas tradicionales, no solamente de la India, sino del Japón y del Islam. Se trataba de realizar poco a poco la solidaridad defensiva y ofensiva de un mundo todavía no herido de muerte por el materialismo y la subversión.



lunes, 21 de marzo de 2016

El Hombre que Pudo Haber Tenido una Buena Idea

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¿Por qué la Iglesia cristiana temprana estaba tan enamorada del Antiguo Testamento como para adoptarlo como escritura sagrada? Hubo un hombre que les advirtió contra ello.¿Su misión? Refutar la ley judía y a los judaizantes dentro de la Iglesia. Él era natural de Sínope, una ciudad predominantemente griega en la orilla Sur del Mar Negro. Él vivió aproximadamente de 85 a 160 d.C.. su nombre era Marción, y vale la pena reflexionar sobre cuán diferente el mundo sería hoy si la Iglesia Marcionita, en vez de la Iglesia Católica, hubiera prevalecido y se hubiera convertido en la corriente dominante del cristianismo. En primer lugar, podemos conjeturar casi sin duda que el Estado de Israel nunca hubiera sido fundado en 1948.



Marción, estaba profundamente opuesto a los que él se refería como "judaizantes" en la temprana Iglesia cristiana, y abogaba por una Biblia cristiana totalmente carente de cualquier parte del Antiguo Testamento, consistiendo ésta únicamente en el Evangelio de Lucas y las cartas de Pablo. Con asombrosa presciencia, él parece haber comprendido instintivamente los escollos que esperaban a la nueva fe si debiera ésta tratar de reconciliar y contrabalancear al dios vengativo del Antiguo Testamento con el dios de amor y compasión enseñado por Cristo, escollos que en efecto lograron impulsar a la Iglesia varias veces durante los siglos pero que se hicieron tan manifiestamente notorios en la segunda mitad del siglo XX que hoy encontramos al cristianismo hundido en un mar de irrelevancia, inseguro incluso en cuanto a lo que sostiene, con gente abandonando la fe en tropel.

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Y cuando usted realmente se detiene a pensar en ello, las contradicciones son tan obvias que ellas parecerían casi insuperables: el dios cristiano versusel dios judío; el dios de amor versus uno de ira y venganza; un dios cuyo amor por la Humanidad es universal versus un dios parcial y muy selectivo que favorece a un pueblo sobre todos los demás. Éstas son aberraciones que nosotros difícilmente cuestionamos hoy, pero tenemos que recordar que en el siglo II las cosas eran muy diferentes. No había tal cosa como una establecida ala "ortodoxa" del cristianismo. Lo que era "ortodoxo" y lo que era "heterodoxo" estaba todavía muy en el aire. Muchas personas no podían adoptar, ni lo harían, tales incongruencias en sus opiniones acerca de Dios, y ésta era la gente que afluía a las iglesias de Marción, por miles, y posiblemente por millones.



La erudición moderna acerca de la temprana época cristiana está corrompida hasta cierto punto por lo que se ha denominado como "erudición bíblica post-Holocausto". Esto se refleja en el hecho de que los académicos hoy tienen una tendencia a ver a Marción como un "anti-semita". Sin embargo, la opinión predominante de él sostenida por eruditos de los siglos XIX y comienzos del XX era completamente diferente. En este ensayo confiaré en lo principal en dos fuentes: Marcion: The Gospel of the Alien God, de Adolf von Harnack (1851-1930), y Lost Christianities: The Battles for Scriptures and the Faiths We Never Knew, de Bart D. Ehrman (1955).

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Adolf von Harnack 

Nacido en 1851, Harnack fue un erudito alemán, que enseñó en varias universidades, incluyendo la Universidad de Berlín. Su libro sobre Marción, publicado en 1920, permanece como un clásico hoy, y es incluso citado por Ehrman, quien no cita de él directamente sino que se refiere a ello en una nota a pie de página. Este último es un profesor de estudios religiosos en la Universidad de Carolina del Norte que ha escrito varios libros acerca del cristianismo y que es considerado como uno de los principales eruditos en elNuevo Testamento hoy. Ehrman no usa expresamente la palabra "anti-semita", pero él describe realmente a la Iglesia Marcionita como "anti-judía", y afirma que Marción mismo "parece haber odiado a los judíos y todo lo judío". Harnack, por su parte, en efecto reconoce que Marción emprendió una lucha de toda la vida contra los "pseudoapostoli et Judaici evangelizatores", pero esto fue porque la doctrina que ellos proponían, en opinión de Marción,"consideraba a la ley judía y al evangelio como una unidad, y de ese modo negaron la esencia del evangelio. Donde la separación era esencial, ¡ellos juntaron las cosas!".

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Además, dice Harnack, Marción tomó "la obra y la lucha de Pablo", quien había "abolido la validez de la ley del Antiguo Testamento". Marción, por consiguiente, vio sólo en Cristo "la cara del Dios de la gracia", sabiéndose él mismo "inseparablemente ligado a este Dios de bondad y misericordia en fe y amor". Pero este dios de bondad tiene que ser repetidamente enfatizado, porque sin duda no era el dios del Antiguo Testamento: a aquel dios Marción lo rechazó completamente.



En este ensayo me concentraré no sólo en Marción, sus creencias, y la iglesia que él fundó, sino que también intentaré proporcionar un estudio comparativo del tratamiento que hacen de Marción los dos eruditos en cuestión, uno del pasado, otro del presente. Las Creencias Básicas de Marción: Dos Dioses

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Para la mente occidental moderna, la idea de que pudieran existir dos dioses, a diferencia de sólo uno, y de que gran cantidad de personas realmente pudiera mantener y abrazar tal opinión, probablemente parece un poco extraña. Pero, nuevamente, así ocurrió en el tiempo del siglo II, cuando los griegos y los romanos adoraban a múltiples dioses, y la noción de dosdioses no era más difícil de aceptar entonces que lo sería hoy la idea deningún dios en absoluto. Por lo menos, éste es el aspecto más fundamental del sistema de creencias de Marción que usted tiene que entender: que había dos dioses impulsando y conformando los acontecimientos en un grado u otro. Uno era un dios punitivo, pequeño y cruel, que presidía sobre un mundo corrupto. Éste era el dios del Antiguo Testamento, aludido por los marcionitas como el "Dios Creador" (pero su "creación" era un mundo que estaba lejos de ser perfecto en la opinión de ellos). Al otro dios, Marción lo veía como un Redentor, un dios de amor, misericordia, verdad y compasión. Éste era el dios de Cristo. Marción se refirió a él como el "Dios Extraño" (Alien God), "extraño" en el sentido de que antes de la aparición de Cristo en la Tierra había sidodesconocido para la Humanidad.


Uno de los dichos de Jesús en que Marción parece especialmente haberse concentrado fue su enseñanza sobre los dos árboles y sus respectivos frutos. Harnack lo pone de esta manera:


«Cuando él (Jesús) habló de los dos árboles, el corrupto y el bueno, que son capaces de producir frutos sólo como son dados por su propia naturaleza, él puede estar aludiendo por lo tanto sólo a los dos grandes autores divinos, el dios del Antiguo Testamento, que crea solamente cosas malas y sin valor, y el Padre de Jesucristo, que produce exclusivamente lo que es bueno. Cuando él prohíbe la colocación de un nuevo remiendo en una ropa vieja y el poner el vino nuevo en odres viejos, él de este modo prohíbe estrictamente a su gente vincular de cualquier modo su predicación con la delAntiguo Testamento» (Harnack, Adolf, Marcion: The Gospel of the Alien God, Wipf & Stock Publishers, Oregon, 1990, p. 22). En otras palabras, el dios del Antiguo Testamento y el dios de Jesús no eran simplemente deidades separadas: ellas eran deidades que eran, al menos en un grado sustancial, antitéticas una de otra.



El otro gran esfuerzo literario de Marción no fue un trabajo de su propia composición sino más bien un canon de otras obras, aquellas que él consideraba como sagradas y divinamente inspiradas. Y aquí se tiene que mencionar que a Marción se le da el crédito de ser el primer cristiano en establecer un canon del Nuevo Testamento. Desde luego éste no fue el mismo canon que sería oficialmente adoptado más tarde por la Iglesia Católica; éste consistía únicamente en el Evangelio de Lucas y las cartas de Pablo. Pero es un testimonio de su influencia sobre el cristianismo temprano el que sus enemigos tomaran sus ideas y construyeran sobre ellas, y sí, Marción tuvorealmente enemigos. Él fue etiquetado muchísimo como un "hereje" por aquellos que conformaban lo que más tarde vino a ser el ala "ortodoxa" de la Iglesia.


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Otra cosa sobre el canon de Marción que tiene que ser tenida muy presente: Marción rechazó totalmente la aseveración de que Cristo había venido de algún modo para dar cumplimiento a la ley y los profetas. Estas y otras afirmaciones similares encontradas en los Evangelios eran corrupciones, él creía, añadidas más tarde por los judaizantes dentro de la Iglesia. Igualmente, él pensaba que ciertos pasajes dentro de las cartas de Pablo habían sido sometidas probablemente a un tratamiento similar. Así, él no sólo se veía a sí mismo como un crítico sino también como un "restaurador", como Harnack lo describe. En otras palabras, su canon se convirtió en lo que casi se podría considerar en su conjunto como una nueva Biblia, que consistía en las cartas paulinas y un Evangelio de Lucas que habían sido sometidos a revisiones y enmiendas en las cuales Marción los presentaba en lo que él creía que eran, o debían haber sido, sus estados originales, algo aprovechado por sus críticos, que denunciaron sus correcciones como nada más que "adulteraciones". Para el público que iba a la Iglesia esto no pareció importar. Ellos se congregaron tras la bandera de Marción por multitudes, lo que provocó que sus críticos experimentaran posteriores ataques de apoplejía. El apologista cristiano temprano Justino Martir, un contemporáneo de Marción, se quejó de que las enseñanzas del hereje se estaban extendiendo entre"mucha gente de cada nación" (Primera Apología, 26) Un par de otras cosas tienen que ser dichas sobre las creencias básicas de Marción: primero, que él fue un docetista, lo que ha conducido a algunos eruditos a agruparlo con los gnósticos, algunos de los cuales en efecto se suscribieron realmente al docetismo. Entonces ¿qué es el docetismo? Es la opinión de que Cristo no tenía un cuerpo verdadero, material, y que él sóloparecía ser un humano. La carne humana, creada como lo fue por el Dios Creador, era intrínsecamente sucia, algo que hasta el Dios Creador mismo había llegado a reconocer, o como Harnack dice, "Incluso en la mente de su creador el hombre es una creación estropeada, un monstruo". Para Marción, esto no podía, de ningún modo, describir a Jesús.



La otra cosa que tiene que ser entendida es la devoción de Marción por el apóstol Pablo. Mientras Cristo en efecto escogió realmente a los doce discípulos originales, ellos habían fallado en entender su verdadero mensaje. ¿Por qué? En gran parte porque ellos eran seguidores del dios judío, un factor que obstaculizó su capacidad para comprender las verdaderas enseñanzas de Jesús. Con la resurrección, ellos finalmente parecieron haberlas entendido, y durante un tiempo en efecto parecieron puestas sobre un camino digno de confianza, pero con el tiempo la "identidad judía" de ellos (como podríamos referirnos a ella hoy) se reafirmó y comenzaron a ceder en cuestiones como la adhesión a la ley judía. Así, para que ellos no arruinaran las cosas completamente, tuvieron que llamar especialmente a Pablo. ¿Su misión? Refutar la ley judía y a los judaizantes dentro de la Iglesia.

domingo, 13 de marzo de 2016

Corría el año 525 a.C..


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Y llegó él.. su nombre era Darío y se auto tituló rey de reyes.


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Los ejércitos de contendientes se preparaban para la guerra, cuando murió Amasis. Su hijo Psamético III le sucedió, desgraciadamente por poco tiempo. En este mismo año atacaron los persas y tuvo lugar la batalla decisiva cerca de Pelusio, una ciudad situada al nordeste del delta del Nilo. Durante el asedio de la ciudad el rey persa recurrió a una curiosa estratagema: catapultó hacia la ciudad a numerosos gatos, animales sagrados para los pelusios, adoradores de la diosa Bastet, lo que decidió su rendición. La batalla entre los dos ejércitos fue una carnicería y los egipcios sufrieron numerosas bajas. El faraón se retiró hacia la capital, Menfis, pero Cambises le siguió y cercó la ciudad, tomándola finalmente.

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Durante su vuelta a Persia en el año 522 Cambises murió sin hijos y, tras oscuras maniobras por ocupar el poder mal conocidas, éste cayó en manos de un noble que había estado al servicio directo de Cambises y que pretendía estar emparentado con el legendario Aquemenes. Su nombre era Darío.


Tras tomar el poder sometió varias rebeliones en su territorio e inició las actividad es que le llevaron a ser conocido como Darío el Grande. Reforzó al imperio y extendió susfronteras. Se ocupó sobre todo en política interior. Introdujo la primera moneda persa, el dárico en oro y el siclo
en plata. Como manifestación de su poder mando construir edificiosmagníficos en Susa y en Persépolis, ésta convertida en su capital. Mejoró las comunicaciones.
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Expandió el imperio hacia el norte combatiendo a los escitas que vivían junto al Mar Caspio, y por el este llegó hasta el río Indo. Vuelto a Persia, decidió en el año 513 dirigirse contra Europa con un ejército de 150.000 hombres y reunió una armada de 600 naves dirigidas por súbditos de origen griego. Con estas naves, puestas de lado juntas, formó un puente flotante para cruzar el estrecho del Bósforo. Una vez cruzado entraron en Tracia, donde sus habitantes acogieron el dominio de los persas sin resistencia; Macedonia también cayó bajo su control; desde aquí viraron al norte cruzando el río Danubio en la zona de la Rumanía actual para combatir a los escitas. Pero éstos, al conocer su inferioridad y aprovechando su ancestral movilidad sobre el terreno, utilizaron el sistema de tierra quemada, con lo que el ejército persa se vio privado de suministros sobre el terreno, lo que obligó a Darío a dar marcha atrás y regresar a casa, atravesando de nuevo el puente flotante sobre el Bósforo. Dejó un cuerpo de ejército en Tracia al mando del general Megabazus.

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Pero la guerra sólo había quedado aplazada. En el año 486 murió Darío, su hijo Jerjes tomó el poder, y su mayor deseo era hacer pagar a los griegos la derrota de Maratón. La preparación de la guerra fue cuidadosa. Organizó una flota de 1200 naves de guerra. Su 
ejército era ahora de 100.000 hombres, formado de medos, persas y oriundos de la estepa, lidios, egipcios, asirios, árabes y babilonios. Y las naves eran dirigidas por fenicios.Antes de iniciar las hostilidades pidió sumisión a las ciudades griegas, pero Atenas y Esparta se negaron. Y entonces el ejército volvió a cruzar el mar por otro puente flotante, esta
vez por el Helesponto. 



El primer encuentro tuvo lugar en el paso de las Termópilas, tan estrecho que sólo un carro podía atravesarlo a un tiempo. Y con gran heroísmo fue defendido por Leónidas y sus 300 espartanos. Durante varios días defendieron el paso mientras Atenas se preparaba; sólo la información dada por un traidor permitió a los persas encontrar un paso para atravesar la montaña y atacar a los espartanos por detrás. Mientras la flota invasora circunvalaba la isla de Eubea y se dirigía hacia Atenas. Muchos atenienses habían huido ya cuando los persas invadieron la ciudad provocando gran destrucción, más por su valor simbólico que por el estratégico. Sin embargo, poco después, los griegos,dirigidos por el gran estratega Temístocles, consiguieron una señalada victoria naval junto a la isla de Salamina. Entonces, ante la gran pérdida de navíos, Jerjes decidió volver a Sardis en Anatolia, dejando al general Mardonios con 10.000 hombres, que se agruparon en Tesalia.

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Este general intentó apaciguar sus relaciones con Atenas, pero los ateniensesrechazaron la oferta. En el año 479 a. C. los atenienses junto con Esparta y otros aliadospresentaron batalla en Platea, en los confines de la Ática, alcanzando una completa victoriasobre los persas. Fue la gran batalla terrestre y la última que llevaron a cabo los persas enEuropa. La amenaza del este había terminado