miércoles, 7 de diciembre de 2011

¡¡ una..grande y libre ¡¡

¡Una, Grande y Libre! consiste en una frase nacional del concepto de España, que la define como:
  • indivisible, negando la posibilidad de cualquier separatismo o incluso descentralización territorial;
  • imperial, por el Imperio perdido en América y el que se quería construir en África;
  • y no sometida a influencias extranjeras, en referencia a la conspiración Judeo-Masónico-Comunista-Internacional o a la Unión Soviética, las democracias europeas, en los Estados Unidos o el enemigo exterior que tocara en cada momento, así como en la larga lista de elementos del interior que se calificaran de antiespañoles, comunistas, separatistas, liberales. España con las notas definitorias de la Iglesia, que es Católica, Apostólica y Romana. Estas comparaciones han de entenderse en el contexto del nacionalcatolicismo, componente esencial de la ideología franquista aunque no de la falangista (a veces incluso su rival), aunque ésta sí lo utilizaba como recurso retórico.
    La expresión de un concepto que se pretende sublimar en un lema trinitario es muy habitual en la Historia, y se ha relacionado en alguna ocasión con los pueblos indoeuropeos, que organizaban en tríadas sus dioses y sus divisiones sociales, de un modo similar a la división en estamentos de la sociedad medieval   Normalmente el grito se utilizaba como respuesta coral de la multitud al final de un discurso, en un juego efectista y rutinario que cerraba el acto y permitiría la ulterior dispersión de la audiencia, hasta el punto de que la entonación de los gritos era conocida como "los gritos de ritual" —sin más— en las reseñas de prensa de la época y en los documentos oficiales. Lo que puede compararse al diálogo de un predicador carismático con la congregación que le responde ¡Amén! El dirigente terminaba gritando tres veces ¡España!, y se le respondía a cada uno de los tres gritos sucesivamente ¡Una!, ¡Grande!, ¡Libre! Después gritaba ¡Arriba España!, respondiéndose ¡Arriba! por la audiencia. Muy frecuentemente se recordaba con otro grito a José Antonio, respondiéndose ¡Presente!, luego a todos los Caídos por Dios y por España, respondiéndose también ¡Presente!. También se solía añadir ¡Viva Franco!, a lo que se respondía ¡Viva!, o bien, si el acto era lo suficientemente exaltado, y estaba presente el Caudillo se repetía ¡Franco, Franco, Franco...!, rítmicamente y sin fin.

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