domingo, 6 de enero de 2013

Ultimas laureadas



Francisco Fadrique Castromonte, brigada de La Legión. Combate de Edchera durante la Campaña de Ifni-Sahara. 13 de enero de 1958.

Al mando de la 3ª Sección de la 1ª Compañía de la 13ª Bandera Independiente de La Legión, se presentó voluntario para intervenir con su Unidad en la acción que llevaba a cabo la 2ª Compañía de su Bandera, correspondiéndole avanzar por el lecho seco de la Saguía el Hamra al mando de 31 hombres, incluidos los mandos de pelotón, siendo atacado por el enemigo desde diversos puntos durante la marcha, con fuegos cruzados que provocaron bajas, no obstante las cuales prosiguió avanzando la pequeña tropa.

El enemigo además de mantener el certero fuego recibió refuerzos, contando con efectivos dobles y hasta triples, transcurrido el tiempo, a los de la Sección. Entonces atacó a los legionarios por el frente y los flancos, llegando el combate al cuerpo a cuerpo.

El brigada Fadrique Castromonte intentó enlazar con su capitán para recibir instrucciones, asunto imposible de completar, decidiendo pasar a la defensiva para, con el fuego propio, dificultar y detener la expansión enemiga en la zona y territorio adyacente, rechazando los constantes ataques a pesar de ser herido por dos veces en el hombro y en el oído izquierdo. Aguantaron los legionarios hasta que el número de bajas, que suponían más de la mitad de los efectivos combatiendo, aconsejó cambiar la estrategia.

Dando elevadas muestras de desinterés por su vida y gran amor a sus subordinados, ordenó a los supervivientes que se replegaran, cuidando de que fuesen retiradas las bajas, quedando sólo con los dos cabos y el legionario proveedor del fusil ametrallador protegiendo el repliegue. En todo momento dio ejemplo de arrojo y valor, ordenando posteriormente la retirada a los dos cabos para mantenerse firme en su puesto de protección con el abnegado legionario Maderal Oleaga. Una nueva herida se sumó a su cuerpo que no a su indómito espíritu, esta vez en la pierna, insuficiente para apartarlo de la desigual lucha; hasta que la muerte alcanzó a ambos. Una bala en el vientre y otra en la cabeza concluyeron la heroica resistencia del brigada, caído gloriosamente al grito de ¡Viva La Legión!

Se le concedió en 1960 la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo.

* * *

Juan Maderal Oleaga, Legionario de segunda ascendido a cabo a título póstumo. Combate de Edchera durante la Campaña de Ifni-Sahara. 13 de enero de 1958.

Encuadrado en la 3ª Sección de la 1ª Compañía de la 13ª Bandera Independiente de La Legión, mandada por el brigada Fadrique Castromonte, estaba conceptuada como excelente por sus superiores, debido a su espíritu legionario, valor y serenidad, y a su plena disposición en cualquier momento para integrarse en las misiones de riesgo que la ocasión ofrecía.

Fueron solicitados voluntarios para intervenir con su Unidad en la acción que llevaba a cabo la 2ª Compañía de la citada Bandera, estando Juan Maderal hasta el último aliento cooperando eficazmente con el brigada Fadrique en la lucha entablada por la Sección contra un enemigo que les triplicaba, emboscado en las orillas del lecho seco de la Saguía el Hamra, por el que, cubriendo el flanco izquierdo de la 2ª Compañía de la 13ª Bandera, progresaba dicha Sección.

Los legionarios eran atacados de frente y por los flancos, viéndose obligados al combate cuerpo a cuerpo para impedir la penetración del feroz enemigo, además apoyado en un terreno favorable para su objetivo.

Cuando el brigada Fadrique Castromonte, ante la imposibilidad de continuar avanzando, ordenó se estableciese la Sección en defensiva y posteriormente el repliegue de los supervivientes y evacuación de las bajas, el legionario Maderal Oleaga permaneció junto a su superior protegiendo la retirada, dando constantes muestras de arrojo y valor, hasta que fue alcanzado por el fuego enemigo, muriendo heroicamente al lado de su jefe. Dio prueba evidente de su desprecio por la muerte y el sacrificio hecho voluntariamente en beneficio del resto de sus compañeros.

De los 31 hombres que componían la Sección fueron baja 20, incluido su jefe y los tres mandos de pelotón.

Se le concedió en 1966 la Cruz Laureada de San Fernando a título póstumo.
 

En 1928 recibió la Medalla Militar y la Cruz Laureada de San Fernando.

Mariano García Esteban paso al Cuerpo de Inválidos en 1924, ya ciego, alcanzando el empleo de general de brigada con antigüedad de 1960. Falleció en su Teruel natal (localidad de Báguenas), en 1971. Había nacido en 1894.

Protegiendo un convoy a Tizi Azza y estando al mando del carro de asalto n.º 9, se le ordenó avanzar sobre las trincheras enemigas. siendo recibido con nutridísimo fuego consiguiendo, no obstante, desalojarlas causando numerosas bajas.

Una vez alcanzado el objetivo propuesto por el mando, y ya rebasada la línea de trincheras, ordenó al conductor que hiciese alto con el doble propósito de evitar el consumo de combustible y hacer fuego con mayor precisión contra un grupo de moros parapetado en un morabito. Apenas iniciado el fuego, un proyectil disparado a muy corta distancia penetró por la mirilla de la torre desde la que el sargento García Esteban observaba al enemigo., produciéndole heridas que le causaron en el acto la pérdida del ojo derecho y una grave lesión en el izquierdo, con pérdida total de la vista.

Sobreponiéndose al intenso dolor y conservando la imagen y situación del enemigo, demostrando una fortaleza de espíritu y una abnegación difícilmente igualable, continuó disparando por ráfagas hasta consumir toda la munición de la ametralladora para evitar el efecto moral que hubiera proporcionado al enemigo si el carro cesaba en el fuego. Finalmente regresó a la segunda línea desde la que el sargento García Esteban fue evacuado.



En el combate del 5 de junio de 1923, se le propuso para el ascenso y para la Medalla Militar, que le fue concedida "por su brillante actuación en el combate librado para abastecer Tizi Azza, en el que tomó parte como ametrallador del equipo del carro blindado n.º 9, y al ser gravemente herido en los dos ojos por proyectil enemigo, pediendo la vista, y a pesar del intenso dolor que le causaban las heridas, ordenando al cabo conductor seguir el avance hasta alcanzar el objetivo, continuó disparando la ametralladora para evitar que la moral del enemigo aumentara al suponer al carro fuera de combate."

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