lunes, 7 de octubre de 2013

Ned Kelly





Ned Kelly fotografiado a la edad de 15 años.

Nacido en 1855 en un pueblo al norte de Melbourne, su padre, John Kelly, era un convicto irlandés que, tras cumplir en Australia a donde eran deportados muchos convictos una condena de siete años por robar dos cerdos, se estableció en una granja y se casó con Anne Quinn, la madre de Ned. John Kelly murió cuando Ned apenas contaba once años y, al ser el mayor de sus hermanos, tuvo que convertirse en el cabeza de familia, con la que tuvo que trasladarse y vivir en la pobreza. Hay que mencionar que la familia de Anne Quinnno gozaba de muy buena fama, y esto determinó el que ella y sus hijos fueran siempre mirados con suspicacia, por las autoridades.

La familia Kelly en una fotografía de 1881.


Por Aquellos entonces, era casi normal entre los más pobres robar reses a los terratenientes y compartir el botín con los vecinos, delito por el que Ned fue detenido por vez primera cuando tenía 13 años.
Según otras fuentes, Ned fue arrestado cuatro veces las dos primeras no sufrió condena, y la tercera fue sentenciado a un mes de trabajos, la última de las cuales en 1870 le valió tres años de cárcel por agredir a un policía que quería detener a su amigo Isaiah Wright, con el que iba paseando sobre un caballo, pues este último había sido robado por Isaiah detalle que Ned ignoraba. Mientras estaba en prisión, su hermano Jim fue sentenciado a cinco años de cárcel por tomar parte en una operación de robo de ganado, en la que participó engañado.

En la siguiente fotografía Ned cuenta con 20 años de edad.

Después de estar en la cárcel Ned se dedico a varias cosas, incluso boxeaba en las peleas por dinero en las que participo varias veces. En la siguiente fotografía lo podemos ver en pose de boxeo antes o después de una de las peleas:




Pero fue un hecho ocurrido en 1878 con Constable Alexander Fitzpatrick de la policía Victoriana lo que marcó el destino de Ned. Fitzpatrick fue reducido físicamente al suelo por Dan Kelly hermano de Ned,su madre y dos amigos suyos , tras propasarse con Kate Kelly otra hermana. Sin embargo, la denuncia queFitzpatrick presentó incluía también a Ned que en el momento de la discusión no estaba presente, y afirmaba haber sido amenazado con pistolas.

Fotografía de Annie otra de las hermanas de Ned.

La madre de Ned fue encarcelada, y los dos amigos que también participaron Bricky Williamson y Bill Skilion fueron arrestados. Escarmentados por experiencias previas, Ned y Dan supieron que su versión no tendría muchacredibilidad para la justicia inglesa, así que, acompañados por sus amigos JoeByrne y Steve Hart, emprendieron la huida de las autoridades, que inmediata mente decretaron su persecución.

En la siguiente fotografía los cuatro: los hermanos Kelly, Ned y Dan y sus amigos Joe y Steve:


Esta persecución fue dirigida por el sargento de policía Kennedy, acompañado de tres hombres. Pronto recibieron la información del lugar donde podria estar la banda, una espesa zona boscosa. Los perseguidores llegaron al lugar y levantaron un campamento, sin saber que lo habían hecho a menos de una milla de sus presas. Kelly y los suyos fueron alertados de su presencia por el ruido de los disparos que realizaron al intentar cazar unos conejos. El grupo de Kellysorprendió a los policías, y asesinó a tres de ellos, logrando escapar. He aquí uno de los aspectos más desmitificadores de la leyenda de Ned Kelly: en lugar de huir, optó por matar a los policías.

También es curioso que la cantidad que las autoridades daban por Ned fuera en un principio 2000 Libras y se subiera a 8000 libras, la mayor recompensa que se había dado nunca una cantidad desorbitante para la época y además, a cualquier ciudadano le estaba permitido sin represalias disparar contra el.

Comenzó a realizar asaltos a bancos, destacan los de Euroa y Jerilderie. En el primero, con rehenes en la estación de Faithful Creek, entraron en el banco con el pretexto de portar un mensaje del jefe de estación, y dentro tras coger todo el dinero , encerraron a todos los rehenes en la estación. Los forajidos dieron una muestra de caballerosidad, pues no hicieron uso de la violencia y, tras tomar con ellos un almuerzo, dejaron libres a sus rehenes pidiéndoles que no alertaran a las autoridades hasta que pasaran tres horas. Y se embolsaron 2000 dólares.
En el asalto al banco de Jerilderie, entraron primero en la comisaría de policía, encerraron a sus dos oficiales en sus propias celdas, se vistieron de policía, y fueron por el pueblo con normalidad alegando ser refuerzos de Sidney. Unos días después, Dan y Steve tomaron varios rehenes mientras Ned y Joe tomaban el dinero del banco.


Este último asalto es también importante porque en él Ned dictó una carta para hacerla pública, en la que expresaba sus ideas, describiendo el tratamiento que se le había dado a su familia, y en general a los irlandeses por parte de la policía británica. Incitaba también a un alzamiento contra la injusta ocupación inglesa en pos de la independencia. Este escrito se conoce como la carta de Jerilderie.


En 1880, Aaron Sherrit, foto, viejo amigo de la banda, fue asesinado por Joe tras descubrir que los había traicionado informando a la policía. Tras ello, buscaron refugio en Glenrowan, donde tomaron 70 rehenes. Pronto supieron que hacia allí se dirigía un tren con refuerzos de policía, e intentaron provocarle un descarrilamiento, que fue frustrado por la advertencia a la policía de un habitante del lugar. Decidieron hacer frente al ataque y se refugiaron en un hotel del pueblo, equipados con unas armaduras de acero que no dejaban pasar las balas. Este hecho es el que mas me asombro de la película y aun que parezca mentira escompletamente cierto,abajo tenéis la armadura de Ned en su museo en la actualidad y todas las de la banda en la que se cree una fotografía de la época.




Llegada la policía, Ned salió a hacerles frente con su armadura,que por dato curioso pesa 44 kilospero como dice el dicho "la policia no es tonta" y despues de muchos disparos y de darse cuenta de que no lo abatian se dieron cuenta de lestratajema y empezaron a dispararle a las piernas , que no llevaba cubierta, y fue reducido y arrestado. Los otros forajidos murieron en el hotel, Jodesangrado tras haber sido alcanzado por una bala en una arteria, y Dan y Stevsuicidándose con veneno.

Fotografia de la época en la que se recrea la detención despues de que Ned fuera abatido.
  Fotografía de la época en la que uno de los policías posa con la armadura del recién abatido Ned.

Fue juzgado y condenado a morir en la horca, y la condena fue cumplida el 11 de Noviembre de 1880 y se dice que sus ultimas palabras fueron: "Así es la vida".Pese al descontento popular ya que se recogieron 32000 firmas en contra de la sentencia, pues era muy apreciado por los australianos, y gozaba ya de gran fama, siendo visto como un Robin Hood maltratado por los ocupantes ingleses, imagen que ha trascendido hasta la actualidad.


La fotografía anterior se cree fue realizada el día de antes de su ejecución.

Según la Web del diario "El mundo" Un equipo de arqueólogos australianos ha revelado que ha descubierto el lugar exacto en el que fue enterrado el cadáver deNed.
En la prisión de Pentridge los expertos han localizado tres fosas comunes que contienen los restos de unos 32 presos ejecutados en el siglo XIX en la cárcel deMelbourne, y que posteriormente, en 1929 fueron trasladados a está penitenciaríadel estado de Victoria, al este de Australia.
Los expertos aseguran que el cadáver de Kelly fue trasladado a Pentridge en 1929,
El profesor Jeremy Smith, que dirige los trabajos de arqueología , cree que las personas que participaron en el traslado del esqueleto del célebre bandolero se llevaron consigo algunos huesos como recuerdo.

     Fotografia de uno de los restos encontrados.

Se cree también, explicó Smith, que después de que Kelly fuera ahorcado, alguien se quedó con su cabeza, y que únicamente enterraron el cuerpo.
Los restos humanos que han sido descubiertos en Pentridge serán sometidos a un examen forense, cuyos resultados se conocerán en varios meses, y revelaran si alguno de estos formaron parte del cadáver del legendario bandolero australiano.

viernes, 4 de octubre de 2013

BOUDICA, La reina celta que desafió a Roma


Su nombre significaba victoria, también fue conocida como Buduica o por el nombre latinizado de Boadicea, es descrita como alta, de voz áspera y mirada feroz, cabello pelirrojo hasta la cadera, muy inteligente  poseía una inteligencia más grande que la que generalmente tienen las mujeres , vestía una túnica muy colorida y un manto grueso ajustado con un broche. Siempre usaba un grueso collar de oro, posiblemente un torque, aditamento que entre los pueblos celtas siempre significaba nobleza. Siempre que hablaba, sostenía una lanza con la mano para aterrorizar a cualquiera que la contemplase. Miembro de la predominante elite aristocrática de Icena, recibió una buena educación acorde a dicha posición social. Se casó con el rey de los icenos, Prasutagus, con quien tuvo sus dos únicas hijas.



Los icenos era una tribu de origen celta que se distribuía por la región de Anglia del Este actuales Norfolk y Suffolk. Eran aguerridos guerreros cuyas armaduras estaban remachadas en oro, peleaban desnudos y precedían sus ataques con trompetas. Combatían pintados de azul con glasto, que aparte de aterrorizar a los enemigos, las cualidades antisépticas del glasto ayudaban a prevenir la infección de las heridas. Al principio no fueron parte del territorio invadido por los romanos porque tuvieron el estatuto de aliados durante la conquista romana de Britania llevada a cabo porClaudio y sus generales en el año 43. Como todos los pueblos celtas, daban gran importancia a su independencia y hubo varios roces entre los romanos y los icenos anteriores al levantamiento del año 60, el más importante de los cuáles se verificó cuando el entonces gobernador de Britania, Publio Ostorio Escápula, los amenazó con desarmarlos.

Sin embargo, Prasutagus vivió una larga vida de riqueza. Pero había un problema y era que no tenía hijos varones y que, aunque la realeza pudiera pasar a sus hijas, sin embargo, no podía asegurar la independencia formal del Imperio; por eso se le ocurrió la idea de nombrar al emperador romano coheredero de su reino junto con sus dos hijas. Este tipo de testamentos eran habituales en la época romana pues se conseguía que, al menos durante al vida del rey cliente, se respetara un estatus de semi-independencia.

Debido a estos factores y a que la ley romana sólo permitía la herencia a través de la línea paterna, cuando Prasutagus murió, su idea de preservar su linaje fue ignorada y su reino fue anexionado como si hubiera sido conquistado. Las tierras y todos los bienes fueron confiscados y los nobles tratados como esclavos. Debido a que Prasutagus había vivido pidiendo prestado dinero a los romanos, al fallecer, todos sus súbditos quedaron ligados a esa deuda que la reina Boudica no podía pagar. Los romanos desencadenaron la violencia saqueando las aldeas y tomando esclavos como pago de la deuda. Boudica protestó amargamente, y después de todos sus esfuerzos, fue sacada del palacio, desnudada en público y azotada por haber incumplido el pago de la deuda. A continuación los oficiales y soldados romanos violaron a sus hijas, las herederas del reino. Lo que desató la furia incontenible de la reina.

En el año 60 d.C. o 61 d.C. mientras los romanos bajo el mando de su gobernadorCayo Suetonio Paulino estaban ocupados en una campaña contra la isla de Mona, refugio de britanos rebeldes y gran centro druídico, los desairados icenos junto a los trinovantes y otras tribus, convocadas por la reina Boudica, conspiraron para levantarse unidas contra los romanos, eligiendo a la misma Boudica como líder de las tribus. La reina usando métodos de adivinación realizó una ceremonia en la que extrajo de los pliegues de su vestimenta una liebre (animal sagrado para los britanos) liberándola. Interpretando la dirección en que corría la liebre invocó a Andraste, la diosa celta de la victoria, enardeciendo así aún más el ánimo de los insurrectos.

Con su liderazgo sobre varias tribus britanas, entre cien mil y doscientos treinta mil guerreros se unieron y avanzaron hacia la Castra de Camulodunum, fortaleza romana situada en la antigua capital de Trinovantia. Los habitantes locales, resentidos con los soldados romanos por erigir un templo a Claudio a sus expensas y hartos del maltrato continuo a que eran expuestos por los legionarios veteranos establecidos en la ciudad, no hicieron nada para defenderlos y sabotearon las obras de fortificación y defensa que levantaban los romanos ante la llegada del ejército rebelde. Los soldados veteranos, pidieron refuerzos al procurador Cato Deciano, que sólo envió 200 auxiliares militares.


El ejército de Boudica cayó sobre la ciudad y la destruyó, los últimos defensores romanos fueron sitiados en el templo durante dos días hasta que finalmente fueron exterminados. La legión IX Hispana, al mando de Petilio Cerial, fue enviada contra el ejército de Boudica en Camulodunum pero cayó en una emboscada de los rebeldes icenos, quienes los desbarataron por completo matando a dos mil quinientos legionarios.

Entonces Boudica se dirigió hacia Londinium. Suetonio Paulino logró llegar a la ciudad y una vez allí descubrió que el culpable de todo, el procurador Deciano, se había formado su propia opinión sobre las posibilidades del ejército romano y ya había tomado un barco con rumbo a la Galia. Londinium no estaba fortificada y no estaba preparada para la defensa militar. Este fue el motivo por el que el gobernador Suetonio, ante la imposibilidad de defender la ciudad y desoyendo las reclamaciones de sus habitantes pidiendo la presencia de las tropas romanas, se retiró, dejando que Boudica incendiara y matara en masa a gran parte de la población rezagada y dejada a su suerte por los soldados romanos. Los que se atrevieron a combatir fueron despedazados y sufrieron las muertes más atroces. Boudica y su ejército no dejaron ni a los animales de trabajo a salvo, que una vez usados para conducir a los vencidos a los lugares de sacrificio, eran también degollados.

Suetonio tampoco llegó a tiempo para defender Verulanium, ciudad que también fue arrasada por el ejército rebelde, matando sin compasión a sus habitantes, odiados por sus congéneres por su colaboracionismo para con el Imperio Romano. Por fortuna, muchos de ellos pudieron huir refugiándose cerca de los campamentos romanos. Tras estas derrotas, Roma contaba con unos setenta mil romanos y simpatizantes a manos del ejército de los icenos.

Tras las victorias conseguidas, Boudica y su ejército decidieron permanecer en Verulanium. Suetonio llamó entonces a todas las legiones disponibles, la XI Augusta, la XIV Germana y la XX Valeria Victroix, además de una serie de auxiliares adiestrados rápidamente. Sin embargo no se sabe bien el motivo la XI Augusta, que era la más veterana en combate no llegó a tiempo, pues su comandante Poenio Póstumo no respondió a la llamada de su superior. Con todas las legiones posibles bajo su mando, Suetonio presentó batalla. El ejército romano estaba en inferioridad numérica, el campo de batalla escogido por el gobernador romano era un terreno con un desfiladero con paredes en terrazas protegiendo sus flancos y una suave pendiente descendente delante de ellos, mientras que a sus espaldas tenían un espeso bosque. Esto implicaba que el ejército romano no podía ser flanqueado por los britanos, pero también implicaba que los romanos en caso de perder no podrían huir. Era el momento de vencer o morir.

Cada uno de los líderes arengó a sus soldados. Boudica por su lado, entre otras cosas, le gritó a su ejército que entonces era formado por doscientos mil efectivos: “... ganaremos esta batalla o moriremos! Eso es lo que yo, que soy mujer, me propongo hacer. Que los hombres vivan esclavos si lo desean .... Suetonio, a su vez exclamó:... no temáis su espíritu rebelde. Su audacia nace de su temeridad, pero sin las armas ni la disciplina ... Somos romanos y hemos conquistado el mundo gracias a nuestro valor...

Cuando la infantería britana se dispuso a avanzar, Suetonio mandó formar a la parte media de la infantería ligera haciéndola avanzar a paso rápido, formando así una cuña respaldada por la infantería pesada y los auxiliares. De la poderosa cuña brotaban las puntas de las lanzas que atravesaban el cuerpo de los desprotegidos icenos, que eran rematados después por las espadas romanas. Los icenos que esperaban un combate cuerpo a cuerpo, intentaron reorganizarse, pero mucho más indisciplinados y desordenados que los romanos, para cuando consiguieron organizarse en un grupo para atacar fueron sorprendidos por la caballería romana que los masacraba sin piedad.



La cuña romana llegó hasta los carros de los bárbaros, donde masacraron a las mujeres y niños, haciendo que los icenos se desmoralizaran y perdieran toda perspectiva de la batalla. Los romanos obtuvieron la victoria y persiguieron a los britanos que huían. En el campo de batalla quedaron los cuerpos de ochenta mil icenos y apenas cuatrocientos romanos. Boudica, tras esta derrota, para evitar ser atrapada por los romanos, se suicidó con veneno. No se conoce la suerte que corrieron sus hijas, pero probablemente murieron junto a ella. Según se cuenta, los rituales funerarios de Boudica fueron fastuosos y dignos de la gran guerrera que fue. Tal fue el grado de violencia que los romanos aplicaron, que durante los cuatro siglos siguientes, la provincia se mantuvo en paz. Incluso el emperador Nerón calificó de "muy duro" el castigo infligido a los celtas que lucharon en esa batalla.
Hoy en día se sigue desconociendo el paradero de su tumba, cosa que fomenta aún más su leyenda. Durante la Edad Media, la leyenda de Boudica fue casi olvidada, pero llegado el siglo XIX, fue recuperada y ensalzada. Los historiadores británicos recordaron que Boudica significaba “Victoria” con lo que la reina de los icenos compartía nombre con la reina Victoria, que gobernó un imperio más vasto incluso que el de Roma. Los británicos, olvidándose de los hábitos salvajes y las masacres y torturas ordenadas por la reina icena, la convirtieron en heroína nacional y en 1905, fue erigida una estatua de Boudica, triunfante subida en su carro. Esta estatua se alza junto al Támesis, frente al Parlamento británico, en Londres, la ciudad que convirtió en cenizas. La estatua fue erigida como símbolo del sentimiento de libertad del pueblo de Britania en un momento tan crucial para los moradores de la vieja Albión nombre con el que era conocida Britania.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Los jibaros reductores de cabezas.



Impresionante esta cultura y sus costumbres sobre todo la de las famosas cabezas reducidas averiguemos algo mas sobre ellos.los jíbaros una de las pocas tribus que sobrevivieron a la invasión de América del Sur por los europeos.

La siniestra reputación de los jíbaros no se inicia con su encuentro con los blancos, ya que incluso los incas les temían. Hacia el año 1450, el ejército de Tupac Yupanqui ataca una provincia situada en la actual frontera entre el Perú y Ecuador, al norte del río Marañón. Sus soldados sienten una violenta repulsión hacia aquellos indios de la selva: no sólo son feroces combatientes, sino también decapitan a los enemigos vencidos y reducen sus cabezas hasta que queden más pequeñas que sus puños.Los incas ganaron la guerra pero no lograron someter del todo a los Jibaros que se refugiaron en las densas junglas sudamericanas.
la etnia tiene como enemigo hereditario a los achuaras, una tribu vecina. Sin embargo, los achuaras no son suficientes para saciar los instintos sanguinarios de los jíbaros y, cuando el enemigo escasea en el exterior, se matan a veces entre sí con los pretextos más diversos, por el solo prestigio guerrero.
                       El gran guerrero es aquel que mata más enemigos. De cada victoria conserva un testimonio: una cabeza cortada y luego reducida. Esta costumbre no tiene por único objeto hacer alarde de trofeos de guerra durante las fiestas tradicionales. Pretende, además, que el espíritu del muerto, el muisak, no vuelva para vengarse del asesinoel guerrero que mató a un enemigo debe llevar a cabo un complejo ritual, destinado a encerrar el alma del muerto en su propia cabeza, cuidadosamente reducida, llamada tsantsa. La preparación de la cabeza dura varios días y las operaciones materiales se alternan con las ceremonias mágicas. Durante las fiestas, los guerreros lucen las cabezas de sus enemigos colgadas al cuello... No hay razón para temerle a la cabeza tratada, donde e¡ rnuisak está encerrado para siempre,
A partir del siglo XIX, los jíbaros comenzaron a intercambiar las cabezas reducidas por objetos y armas. Los traficantes revendieron los trofeos en Europa, donde se convirtieron en curiosidades buscadas por los coleccionistas y los museos, Un tráfico de falsos tsantsas sigue, por lo demás, en pleno auge. Hoy en día las comunidades de jíbaros, nunca totalmente pacificadas por los blancos, tienen guerras periódicamente. Se dice que se han seguido reduciendo algunos muisaks, a pesar de las severas leyes ecuatorianas y peruanas sobre esta materia.

El proceso es el siguiente:

Lo primero es, obviamente, cortar la cabeza al enemigo.
Con un cuchillo se hace un corte desde la nuca al cuello, se tira de la piel y se desprende del cráneo. Se desecha el cerebro, ojos y demás partes blandas, además de todos los huesos.
Se mete en agua hirviendo a la que se añade jugo de liana y otras hojas, lo que evita que se caiga el pelo. Se mantiene durante unos quince minutos aproximadamente; más tiempo la ablanda demasiado y es difícil impedir que no se pudra.
Se saca del agua con un tamaño aproximado de la mitad del original y se pone a secar.
Se raspa la piel por dentro para quitar restos de carne y evitar el mal olor y la putrefacción y se frota por dentro y por fuera con aceite de carapa.
Después se cose el corte de la nuca, los ojos y la boca, de manera que queda como una bolsa, en la que se echa una piedra del tamaño de un puño o el volumen equivalente en arena caliente.
Se cuelga sobre el fuego para desecarla poco a poco con el humo a la vez que se le va dando forma al cuero con una piedra caliente. En este proceso la cabeza acaba de reducirse.
Una vez seca la cabeza se vacia la arena y se tiñe la piel de negro.
Luego se introduce un cordón de algodón por un agujero practicado en la parte superior de la misma y se asegura en la abertura del cuello con un nudo o un palito atravesado.

martes, 23 de julio de 2013

La leyenda de la hermosa muchacha

Según cuenta la leyenda había una vez una joven muy hermosa a principios del siglos XX en Londres, Inglaterra. Esta joven era una mujer impresionante, media 1.70 metro de estatura, con 62kg de peso, una larga y bella cabellera rubias como el oro y una sonrisa que hechizaba al que la veía. Tenia unos ojos azules penetrantes y profundos. Casi todos los jóvenes estaban enamorados de ella y era la mujer mas codiciada de todo Londres.


Sin embargo, un día en un baile al que fue invitada, una de las mujeres que la envidiaba no soportó ver como su antiguo novio bailó con ella varias piezas musicales y juró vengarse de esta. Esta joven era perteneciente a una familia de alta alcurnia de Londres, su padre tenia comercios muy estrechos con los Estados Unidos, especificamente en la ciudad de Nueva Orleans, de donde había contratado varios servidumbres negros de esa ciudad. Una de esa servidumbre era Marie Claire Chapman, quien era descendiente de negros africanos practicantes de vudú.


La joven Gennie que sabia de los conocimientos de Marie Claire de vudú, le pidió uno que fuera poderoso para que la belleza de Rebeca Jenninston Clark no fuera ya tan hermosa como lo habia sido.


Marie Claire entonces preparó todo un conjuro con todo lo típico del vudú y lo primero que hizo fue que le apareciera celulitis en el cuerpo de ella. Posteriormente acné o espinillas en la cara. A partir de ese momento la pobre Rebeca cayó en un estado de sufrimiento y no queria salir de su casa mas. Gennie no pudo contener su alegría al ver que esto pasaba y lo conto a una amiga en comun de ambas, esta se lo dijo a Rebeca y esta se hecho en llanto y lagrimas porque anteriormente eran muy buenas amigas.


Un día saliendo con su madre en la calle Rebeca, fue asaltada por un hombre, este al verla a su rostro se asusto tanto que por instinto propio la mató. Al poco tiempo de Gennie conocer la muerte de la que fue una vez su amiga, su cara se llenó de espinillas y todo su cuerpo se lleno de celulitis y toda la pena de Rebeca la sintió pero doblemente y vivió su vida en soledad.

domingo, 7 de julio de 2013

Los bóers



El primer ministro de la colonia del Cabo Cecil Rohdes (1890-1896) tenía como objetivo la creación de un imperio colonial desde el Cabo hasta El Cairo, además de apropiarse de las reservas de diamantes y oro de la zona de la República Sudafricana y del estado libre de Orange. Rohdes llegó a tener gran influencia por el descubrimiento de un yacimiento de diamantes, ya había intentado apoyar un golpe de estado fallido contra el gobierno del Transvaal y tuvo que abandonar inmediatamente su cargo. Al estallar la guerra la ventaja fue primero para los 88.000 bóers, que la consideraban una segunda guerra de liberación contra los británicos, tras la de 1880-1881. 
 cuando la superpotencia colonial desplegó su contingente bajo el mando de los mejores militares enviados a Africa del Sur, el curso de la guerra cambió radicalmente. En el bando británico luchan 450.000 hombres, 250.000 de los cuales son soldados regulares, 109.000 voluntarios británicos, 53.000 colonos sudafricanos, 31.000 canadienses, australianos y neozelandeses.
El término bóer en holandes que significa colono se aplicó a los primeros colonizadores de las Provincias Unidas que se fueron estableciendo en el cabo de Buena Esperanza a partir de 1662, y a sus descendientes afincados en Orange y Transvaal durante el siglo XIX.
 Los primeros colonizadores tuvieron que enfrentarse al acoso de la Compañía de Comercio holandesa que, favorecida por el Estado y sostenida por el capital de la burguesía comercial, los trataba como a subordinados inferiores, y a la hostilidad de las poblaciones hotentotas y bosquimanas, que, expulsadas por los bóers de sus fértiles tierras, intentaron recuperarlas una y otra vez. Con el tiempo, la población bóer fue aumentando, así como sus rebaños, lo que originó su desplazamiento hacia el norte y el este y nuevos enfrentamientos con los nativos y con la propia Administración holandesa. Cuando en 1806 los ingleses, para salvaguardar su comercio oriental, ocuparon la colonia de El Cabo, impusieron una administración más rígida que la holandesa y reconocieron a los indígenas ciertos derechos legales, lo cual irritó a los colonos holandeses, de ideología profundamente racista, que optaron por emigrar fuera del control británico y ocuparon nuevas tierras, lo que les ocasionó durísimos enfrentamientos con sus antiguos moradores, los nativos zulúes, a los que finalmente derrotaron en 1838. Pero los ingleses acabaron anexionándose también Natal, el nuevo emplazamiento de los bóers, y entonces éstos se trasladaron a los territorios situados al otro lado de los ríos Orange y Vaal, donde crearon las repúblicas independientes de Transvaal y Orange, que fueron reconocidas por los ingleses en 1852 y 1854. Sin embargo, un nuevo acontecimiento vino a alterar los planes de los perseverantes colonos: el descubrimientos de minas de oro en estas tierras en 1886 motivó una gran inmigración británica, apoyada por los capitalistas mineros, y el estallido, en 1899, de la llamada "guerra de los bóers", que acabó con la victoria británica en 1902. 
Guerra de guerrillas:
Tras los combates en 1899 y la ocupación de Orange y Transvaal los británicos ven la guerra ganada. En 1900 las capitales de las repúblicas son ocupadas. Los bóers inician una guerra de guerrillas a la que los británicos responden con expediciones contra las familias bóers. Queman las granjas y los campos, destruyen las cosechas e internan a las mujeres y a los niños. En 1902, 100.000 mujeres y niños bóers se hallan en campos de prisioneros, 30.000 hombres son prisioneros de guerra y han muerto 6.000 bóers y 22.000 británicos. En 1902 se reúne una asamblea de las repúblicas para establecer las condiciones de paz. Con 56 votos a favor y 4 en contra deciden el fin de la guerra. Renuncian a su independencia y reconocen el dominio de Gran Bretaña.
 El 31 de mayo en Vereeniging los comandantes en jefe lord Herbert Kitchener y lord Alfred Milner; y representantes del gobierno del estado de Orange y de la República Sudafricana firman el tratado de paz. Las repúblicas pasan a se colonias británicas y Londres se asegura sus reservas de materias primas.Los zulúes derrotados por las ametralladoras británicas (1879):

Los zulúes son un pueblo bantú, de más de cinco millones de personas, que habita en la parte noreste de la República Sudafricana, ante todo en la provincia de Natal, en la región conocida como Zululandia, Aquí, al principio de la década de 1970, el gobierno creó un homeland (bantustán) para los zulúes Kwa Zulú, que, sin embargo, es incapaz de alimentar a todos sus pobladores. Al igual que otros grupos cercanos por ejemplo, xosa y ndebele, hablan un idioma nguni; estos idiomas se diferencian mucho de los idiomas bantúes, entre otras cosas por sus sonidos "clic". Originariamente los zulúes eran un pueblo dedicado al pastoreo; ahora son, sobre todo, agricultores. Al principio los zulúes eran tan solo un pequeño clan que vivía al norte del río Tugela.
 Un hijo de jefe desterrado, Shaka (Chaka), nacido en 1787, se refugió con el jefe vecino Dingiswayo y se convirtió pronto en un famoso guerrero.   En el año 1816 se hizo jefe del clan zulú. Reformó las tácticas de lucha; entre otras cosas introdujo el assegai corto y entrenaba a sus guerreros en la lucha cuerpo a cuerpo. Toda la población -incluidas las mujeres- se encuadró en regimientos disciplinados, basados en la edad. Los más ancianos constituían fuerzas de protección civil. Shaka construyó un imperio que comprendía todo el norte de Natal. Nuevos grupos se unieron, otros fueron anexionados después de haber sido vencidos en combate. De esta forma se creó la nación zulú actual.Pero en medio de la agitación general aparecieron conflictos y escisiones. Bajo Moselikaté, un grupo zulú marchó hacia el norte y creó un nuevo imperio alrededor de su nuevo cuartel general, Bulawayo, en el actual Zimbabwe; fueron conocidos como los ndebele (matabelé). Shaka fue asesinado en 1828; le sucedió el cruel Dingaan. Mpande gobernó generalmente en paz durante los años 1838-1873. Su sobrino Cetshwayo logró el poder después de luchas internas. Fue un buen gobernante, pero el acercamiento de los británicos en Natal condujo a una serie de refriegas y escaramuzas . En enero de 1879 los británicos atacaron sin provocación para doblegar a sus tercos vecinos. Así empezó la guerra zulú. La primera invasión fue repelida. Una columna de ataque británica fue aniquilada en Isandnlwana (Isanduana), otra fue obligada a huir en la montaña Hlobane.  na tropa de retaguardia fue duramente acosada en Rorke's Drift. Los zulúes lograron estas victorias gracias a una curiosa mezcla de espíritu ofensivo e inteligente táctica disciplinada, pero sufrieron una cantidad de bajas escalofriante ante los rifles de retrocarga y las ametralladoras de los británicos. En mayo los invasores comenzaron una nueva ofensiva. Ahora habían aprendido a utilizar fuego a discreción en lugar de confiar en los sables y las bayonetas, y el ejército zulú fue vencido en Ulundi. Cetshwayo fue apresado. El año 1882 fue instaurado de nuevo como rey títere en el protectorado de Zululandia; murió en 1884

martes, 2 de julio de 2013

La batalla de Salamina (480 a.C.):



Hasta entonces, el avance de los persas había sido fácil, a pesar del combate de las Termópilas; pero la ocupación del Peloponeso requería otra vez la colaboración de la escuadra, encargada de trasladar a las tropas más allá del istmo donde los aliados se habían hecho fuertes. En estas circunstancias era ineludible una batalla naval que pusiera fuera de combate a la flota enemiga. Contaba ésta con 310 naves, pues había sido reforzada; no obstante, la persa era mucho más numerosa. Corría el año 480 antes de Jesucristo. Jerjes decidió forzar el paso llamado Cynosura -rabo de perro-, pero su flota quedó escindida en dos por la pequeña isla de Prytalea. Por otra parte, el excesivo número de buques les impedía maniobrar. (A.Jiménez-Landi)

Concentración de tropas en Salamina:
La flota griega se había congregado junto a Salamina. Las pérdidas sufridas en Artemision fueron subsanadas mediante la reparación de las naves dañadas y con los refuerzos provenientes de Egina y el Peloponeso. Las tentativas de Temístocles de incitar a los jonios que se hallaban en la flota persa, a que se pasaran a la alianza helénica no dieron resultado; sólo cuatro naves enviadas por Naxos, por orden del rey, para ayudar a la flota persa, se adhirieron a los griegos. Según dice Esquilo, la flota griega que tomó parte en la batalla estaba formada por un total de 310 navios, de los cuales 110 eran atenienses. La posición ocupada por los griegos en Salamina era excelente: no solo permitía defender la isla, sino que estaba en condiciones de impedir a los ejercitos terrestres persas el avance hacia las fortificaciones erigidas en el istmo de Corinto.

Desacuerdo táctico heleno:
Esparta apenas había enviado una veintena de trirremes, pero por tradición fue su almirante Euribíades, más veterano que Temístocles, quien tomó el mando. Esto originó una discusión entre entre Temístocles, que quería una batalla delante de Atenas, y el espartano, que preconizaba un repliegue hasta el istmo de Corinto. [...] De la gran armada persa del principio quedaban aproximadamente seiscientos barcos de combate, los demás estaban en el fondo del agua, por causas diversas, repetidas tormentas, combates desgraciados de unidades aisladas y otros accidentes. Eran barcos poderosos que, siguiendo a la vez la retirada del ejército griego y el avance del ejército de Jerjes llegaron delante de Phaleres a contemplar las humaredas de la segunda destrucción de Atenas. En este punto al que la guerra había llegado, se produjo un verdadero suspense. Si Euribíades quería replegarse sobre Corinto, era sin duda porque se suponía que Jerjes atacaría el Peloponeso. Su plan de ataque sobre Citera apuntaba a la división de las fuerzas griegas. Y después de todo, ¿Qué les quedaba a los griegos del Atica, aparte del mar y de sus trescientas trirremes? Incluso sin el flojo apoyo de la escuadra espartana, todavía le quedaba a Temístocles algo con lo que cerrar el paso y combatir razonablemente a los persas. Todo el problema residía en saber si Jerjes pasaría el callejón sin salida o se olería la emboscada. (Brossard)
A pesar de ésto, según Heródoto, muchos estrategas proponían la retirada y que se eludiera la batalla. Triunfó la opinión de Temístocles que pensaba que era necesario atraer inmediatamente a los persas a una batalla naval. Heródoto nos cuenta como Temístocles se salió con la suya en este asunto. Para ello envió un emisario al rey persa, con el mandato de comunicar a Jerjes, en su nombre, que simpatizaba con los persas, y que entre los griegos reinaban el desánimo y la tristeza y la propensión a dispersarse, presas del más grande terror; y que, por ello, no había más que atacarlos inmediatamente, para que la victoria estuviera asegurada. Jerjes se dejó seducir por la idea de terminar con la guerra de un solo golpe, en Artemison la armada griega había conseguido huir, pero aquí podía rodearla por todos los costados. En realidad, durante la batalla hubo menos discusiones entre la flota griega que entre los persas, que era más heterogénea que la de la coalición.


La armada helénica estaba anclada en una bahía que penetraba profundamente en la costa oriental de la isla, junto a la ciudad de Salamina. Una angosta franja de agua, entre la isla y el continente por el sur, casi encierra el islote de Psitalia, y allí a lo largo de las costas del Atica, se alinearon en tres filas las naves persas, y en la isla fue desembarcado un fuerte destacamento. Hacia la salida occidental del estrecho, hacia la ciudad de Megara, Jerjes envió un destacamento naval auxiliar para cortar a los griegos la posibilidad de retirada. El ejército terrestre persa fue llevado a la costa, a la retaguardia de las principales fuerzas de la armada. Temistocles se obstinó en no salir de su pasillo a librar una lucha espectacular en otro lugar con facilidades para maniobrar. Durante un mes permaneció fondeado bajo la atenta -y quizá impaciente- mirada de Jerjes, que debió pensar que, a pesar de la elección griega del terreno, la ocasión era buena para liquidar la flota griega y librarse así de ella mientras ocupaba el resto de la Hélade. Sería el fin de las trirremes atenienses antes de las tormentas de otoño. Jerjes se ubicó en un alto cerro para poder seguir desde allí el desarrollo de la batalla.

El 28 de septiembre del año 480, por la mañana temprano, la flota griega en formación de batalla, teniendo en el flanco izquierdo los navios atenienses, y en el derecho los de Esparta y Egina, fue la primera en avanzar contra los persas, entablándose una encarnizada batalla. Los manineros persas combatieron con extraordinaria tenacidad y valentía. Pero muy pronto se produjo entre ellos la confusión; en el angosto estrecho, de poquísima profundidad, las filas posteriores de las naves estorbaban los movimientos de las anteriores. Fueron inútiles los esfuerzos de los expertos marinos fenicios, pues, cediendo al ataque de los navíos griegos, la enorme flota persa se amontonó en una masa desordenada. Las naves penetraban ruidosamente en los cuerpos de las otras, encallaban en los bancos de arena y zozobraban en gran cantidad, hundiéndose. La reina Artemisa de Halicarnaso había intentado convencer a Jerjes de que no cayese en la emboscada. Durante la batalla su barco enarboló los colores griegos y se lanzó contra el del rey de Calindes para arreglar una vieja cuenta. Consiguió hundirlo y huir sin ser molestada. Los persas no utilizaron la fuerza de los remeros para rodear la isla por el paso sureste. Las unidades griegas consiguieron fácilmente rodear a las naves persas de imprecisos movimientos. Combatieron con gran lucidez y con la energía de los que se juegan todo en la última baza. Simultáneamente, Arístides, que había aprovechado la amnistía para regresar a su patria en visperas de la batalla, desembarcó con un destacamento de hoplitas en Psitalia y aniquiló al destacamento persa. Al llegar la noche todo había acabado: la enorme flota persa estaba deshecha, destruida casi por completo. Las naves restantes no se hallaban en condiciones de emprender ninguna operación seria. La flota creada por los atenienses había salvado la independencia de Grecia.